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Tribunal aplaza ejecución en Singapur de reo malayo con presunta deficiencia intelectual que traficó heroína 

Gran controversia ha generado la sentencia para la ejecución en Singapur de un reo de nacionalidad malaya, Nagaenthran K. Dharmalingam, encontrado culpable de haber traficado heroína, pero que presuntamente tiene un bajo coeficiente intelectual por lo que su ejecución es contraria al derecho internacional.

En el caso, la semana pasada el primer ministro de Malasia, Ismail Sabri Yaakob escribió al primer ministro de Singapur, Lee Hsien Loong, pidiendo clemencia para Nagaenthran debido a su discapacidad intelectual. Se trata de una nueva petición de clemencia presidencial pese a que ya ha sido negada en el pasado.

Nagaenthran fue atrapado en abril de 2009 intentando introducir a Singapur desde Malasia 42.72 gramos de heroína en un paquete adherido a su entrepierna.

En noviembre de 2010 fue sentenciado a la pena de muerte por el Tribunal Superior, con fundamento en la ley de uso indebido de drogas que establece la pena de muerte cuando la cantidad de heroína importada es superior a 15 gramos.

La sentencia fue apelada, pero fue confirmada y en junio de 2020 se negó también la petición de un perdón presidencial por lo que se fijó fecha de ejecución el 10 de noviembre, conforme fue notificado a finales de octubre a sus familiares.

Sin embargo, se ha expuesto que el reo, de 33 años, tiene una deficiencia intelectual y su abogado, M. Ravi señalan que su cliente es una víctima que debe ser liberado porque fue engañado para transportar la heroína.

Sobre este caso, el Ministerio de Asuntos Interiores de Singapur publicó el viernes un comunicado en el que resume la evidencia presentada en el proceso y la conclusión del Tribunal Superior, señalando que el tema de la deficiencia mental fue considerada y que judicialmente se concluyó que Nagaenthran sabía lo que estaba haciendo cuando cometió el delito.

En el comunicado se hace notar que el Tribunal consideró cuatro evaluaciones psiquiátricas presentadas, incluyendo la de un psiquiatra llamado por la defensa que “aceptó ante el tribunal que Nagaenthran no tenía una discapacidad intelectual.”

“El Tribunal Superior consideró lo hechos, la evidencia experta de cuatro diferentes expertos psiquiatras/psicólogos y más presentaciones de la fiscalía y de la defensa.

“El Tribunal Superior sostuvo que Nagaenthran sabía lo que estaba haciendo y mantuvo la sentencia de muerte.”

El caso, sin embargo, ha generado mucha atención internacional con pronunciamientos que han pedido que se detenga la ejecución. Judicialmente, este lunes un tribunal concedió una prórroga que algunos medios reportan es de solo un día.

Conforme con Amnistía Internacional, pese a la estricta ley en materia de drogas en Singapur, desde 2013 los jueces han tenido mayor discreción al momento de sentenciar en los casos en que el papel del acusado en el trafico ilegal se limita al transporte conforme con un certificado emitido por la fiscalía, o en los casos en que exista una discapacidad mental para responsabilizarse de sus actos.

En 2015, Nagaenthran pidió la conmutación de la sentencia a cadena perpetua, pero pese a que se demostró que solamente fue medio de transporte, la fiscalía no emitió el certificado correspondiente lo que llevó a la confirmación de la pena de muerte en 2017.

“Todavía hay tiempo para que Singapur cambie de rumbo y detenga esta ejecución ilegal. Quitar la vida a las personas es un acto cruel en sí mismo, pero colgar a una persona condenada simplemente por portar drogas, en medio de un testimonio escalofriante de que tal vez ni siquiera comprenda completamente lo que le está sucediendo, es despreciable”, declaró Rachel Chhoa-Howard, investigadora de Amnistía Internacional en Singapur.

Más información straitstimes.com / amnesty.org

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