Tokio, Japón

 

Japonés de 63 años cambiado al nacer demanda a la ciudad de Tokio para obtener información sobre su identidad

En la Corte de Distrito de Tokio, Japón, Satoshi Egura, un hombre de 63 años, presentó una demanda en donde exige al gobierno de la ciudad averiguar quiénes son sus padres biológicos o sus herederos, además de una compensación por la falta de colaboración en esta búsqueda durante años.

Los hechos que rodean el nacimiento de Satoshi Egura se remontan al 10 de abril de 1958 cuando la mujer que lo educó como su hijo dio a luz a un niño en un hospital público de Tokio. El 14 de abril, Satoshi Egura, que nació por las mismas fechas que el hijo de su madre de crianza, fue llevado a la habitación de la mujer por error. Ella y su esposo, ya fallecido, criaron al niño sin saber que no era su hijo biológico y que se había cometido un error.

En 1997 las sospechas de que padres e hijo no estaban biológicamente relacionados surgieron después de que la mujer conoció que su tipo de sangre es B, mientras que el de su marido era O lo que hacía imposible que tuvieran un hijo biológico con tipo de sangre A, que es el de Egura.

Fue hasta 2004 cuando la familia hizo pruebas genéticas que les confirmaron que no tenían relación biológica entre ellos. Entonces, decidieron demandar al gobierno de la ciudad, encargado de la administración del hospital, exigiendo compensación por daños por la equivocación.

La Corte de Distrito de Tokio, primera instancia, desechó la demanda, pero en octubre de 2006 el Tribunal Superior de Tokio anuló esa decisión y condenó al gobierno a pagar 20 millones de yenes como compensación. Actualmente esa cantidad equivale a 176,000 dólares estadunindenses.

Aunque el gobierno de Tokio pagó la compensación ordenada, se negó a informar a Satoshi Egura sobre su familia biológica citando falta de fundamento legal en semejante petición.

En la demanda presentada el viernes, Satoshi Egura expone que ha tratado de investigar sus orígenes, pero que no ha tenido éxito y pide que el gobierno de Tokio identifique a sus padres biológicos o a sus herederos e investigue si tienen deseos de entrar en contacto con él. Además, junto con su madre de crianza, actualmente de 86 años, pide una compensación de 16.5 millones de yenes por la negativa a cooperar.

La demanda la está fundamentando en el derecho a conocer su identidad garantizado en la Convención de la ONU de los derechos de la infancia, de la que Japón es parte.

Es interesante hacer notar que Satoshi Egura no está pidiendo que le entreguen la información de su familia biológica, sino que el gobierno sirva de intermediario sobre un posible encuentro entre ellos. Pese a que el derecho a conocer la identidad y los orígenes es uno personalísimo y fundamental, son muchas legislaciones las que lo niegan, sellando la información sobre las familias biológicas de los infantes que son entregados en adopción o, como en este caso excepcional, cuando hay equivocaciones en la entrega de los recién nacidos a las familias biológicas.

Hasta el momento, la oficina metropolitana de Tokio encargada de la administración de los hospitales no ha comentado sobre esta demanda.

Más información japantimes.co.jp

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