Derecho a reparar

 

La Oficina de Copyright de EE. UU. presentó exenciones a la sección 1201 de la Ley de Derechos de Autor del Milenio Digital que apoyan el derecho a reparar

Promulgada en 1998 como parte de la Digital Millennium Copyright Act (DMCA, Ley de Derechos de Autor del Milenio Digital), la sección 1201 prohíbe la elusión de las medidas tecnológicas empleadas por los titulares de derechos de autor o en su nombre, para proteger el acceso a sus obras, también conocidas como "controles de acceso".

También prohíbe el tráfico de tecnologías o servicios que facilitan la elusión de medidas tecnológicas que protegen los derechos exclusivos de los titulares de derechos de autor en virtud del título 17, también conocido como "controles de copia".

Además, la sección 1201 establece un proceso de reglamentación trienal a través del cual el Bibliotecario del Congreso, luego de un procedimiento público realizado por el Registro de Derechos de Autor en consulta con la Administración Nacional de Telecomunicaciones e Información del Departamento de Comercio (NTIA), puede otorgar exenciones sobre eludir los controles de acceso. En ese proceso se ha autorizado el desbloqueo de teléfonos celulares o copiar clips de DVD para uso en el aula.

Ayer se anunciaron nuevas exenciones a la Sección 1201 que incluyen una sección renovada sobre reparación de dispositivos, que refleja la presión en torno a los problemas del "derecho a reparar".

Además de renovar exenciones, esta última reglamentación adopta propuestas relacionadas con la reparación de Electronic Frontier Foundation, iFixit y otras organizaciones.

Las exenciones reemplazan una lista detallada de dispositivos reparables con amplias protecciones para cualquier dispositivo de consumo que dependa del software para funcionar, así como para vehículos terrestres y marítimos y dispositivos médicos que no estén enfocados al consumidor.

La reglamentación no reescribe la exención para cubrir todos los dispositivos que no son de consumo y no cubre todas las "modificaciones", solo "diagnóstico, mantenimiento y reparación". Para las consolas de videojuegos específicamente, la reparación solo cubre la reparación de las unidades ópticas del dispositivo y requiere volver a habilitar cualquier medida de protección tecnológica que se eludió después.

“Los peticionarios hicieron un buen trabajo al mostrar puntos en común entre los diferentes tipos de dispositivos”, dijo el asesor general interino Kevin Amer. “También somos conscientes de algunos de los esfuerzos que ha realizado el poder ejecutivo en esta área”.

Esto incluye una orden ejecutiva de la administración de Biden emitida en julio que requiere a la Comisión Federal de Comercio (FTC) que obligue a las empresas de tecnología a permitir que los consumidores reparen sus propios dispositivos, a dar el derecho a reparar, o utilizar al técnico de su elección, en lugar de tener que recurrir a técnicos de reparación autorizados, combatiendo las prácticas comerciales que bloquean los talleres de reparación independientes.

En este sentido, la iniciativa de Biden busca exigir a los grandes fabricantes, incluidos Apple, Amazon, Microsoft, John Deere, General Electric y Tesla, que pongan a disposición todos sus manuales de reparación, herramientas, componentes y piezas, así como un código de software patentado que permita determinar la función de cada componente y así poder cumplir con el derecho a reparar, reclamado por los consumidores.

Parece una decisión muy simple, pero en 2019 se generó un récord de 53,6 millones de toneladas métricas (Mt) de desechos electrónicos en todo el mundo, un 21% más en solo cinco años, según el Global E-Waste Monitor 2020 de la ONU, esto incluye teléfonos inteligentes, computadoras y electrodomésticos.

Solo el 17,4% de los desechos electrónicos de 2019 se recogió y recicló. Esto significa que el oro, la plata, el cobre, el platino y otros materiales recuperables de alto valor valorados de manera conservadora en 57,000 millones de dólares estadounidenses, una suma mayor que el Producto Interno Bruto de la mayoría de los países, se vertieron o quemaron en su mayoría en lugar de recogerlos para su tratamiento y reutilizar.

Esto convierte a los desechos electrónicos en el flujo de desechos domésticos de más rápido crecimiento en el mundo, impulsado principalmente por tasas de consumo más altas de equipos eléctricos y electrónicos, con ciclos de vida cortos y pocas opciones de reparación.

En Europa, donde el problema es particularmente grave, los investigadores estiman que tan solo entre el 12% y el 15% de los teléfonos móviles se reciclan de forma apropiada, a pesar de que alrededor del 90% de la población tiene uno.

En Europa existe un movimiento en favor del “derecho a reparar”. Como parte de la iniciativa impulsada por la periodista Martine Postma en Ámsterdam en 2009, han surgido cientos de “cafés de reparación” donde se ofrece a las personas la oportunidad de aprender a reparar sus propios dispositivos y electrodomésticos estropeados.

"Somos una sociedad de desperdicio y consumo excesivo", explica Emmanuel Vallée, organizador del Repair Café Paris a BBC, que desde su lanzamiento en mayo de 2019 suele contar con alrededor de 25 personas por evento, incluidas algunas que asisten en línea. "Tiramos cosas que no es necesario tirar", lamenta.

En un esfuerzo por reducir esta gran cantidad de desperdicio evitable, la Asamblea Nacional francesa aprobó un índice de calificaciones de "reparabilidad" para electrodomésticos como lavadoras, cortadoras de césped, televisores y teléfonos inteligentes, con lo que espera aumentar la tasa de reparación de dispositivos electrónicos en un 60% en cinco años.

Las reglas requieren que los fabricantes coloquen en sus productos con base a cinco criterios: facilidad de reparación, precio de las piezas de repuesto, disponibilidad de piezas de repuesto, disponibilidad de documentación de reparación y una medida final que varía según el tipo de dispositivo. También incluye un índice de "durabilidad", a partir de 2024, que considerará nuevos criterios como la confiabilidad y solidez del producto.

En noviembre de 2020, la Comisión Europea votó a favor de una ley de derecho a reparar con el objetivo de “hacer las reparaciones más sencillas y atractivas a los consumidores, otorgando garantías a las partes reparadas o mejor acceso a la información de reparación y mantenimiento de equipos”.

La Comisión también propondrá un sistema de etiquetado que informará a los usuarios sobre la facilidad de reparación de los productos nuevos, y el siguiente paso será atacar los diseños que previenen las reparaciones y las prácticas que empeoran el desempeño de productos a través de actualizaciones de software.

El derecho a reparar surge en contraposición a la obsolescencia programada de los teléfonos celulares, laptops y dispositivos electrónicos: esa capacidad que tiene todo de romperse y de que sea muy difícil de arreglar, al punto nos vemos obligados a comprar otros. Las demandas del movimiento son:

  • Que las compañías pongan a disposición de los consumidores la información necesaria para realizar sus propias reparaciones.
  • Que los usuarios puedan comprar las herramientas necesarias o especiales para hacer las reparaciones.
  • Permitir el desbloqueo de los dispositivos
  • Que el diseño sea proclive a la reparación

Del otro lado, las compañías sostienen que para cumplir con estas demandas la tecnología debería seguir siendo “grande”, lo cual para este movimiento es una falacia: la miniaturización no necesariamente debería ir acompañada de obstrucción.

Tal vez regresemos a aquellas épocas en que los bienes eran duraderos y reparables.

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