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Categoría: El Derecho y la Actualidad
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Tradicionalmente el manga japonés, comic o historietas para nosotros, siempre ha estado plagado de una carga erótica,  presentando en algunas obras personajes de apariencia infantil con amplios escotes, minifaldas y en situaciones cargadas en ocasiones de contenido sexual.

La Asamblea Metropolitana de Tokio pretende atacar este problema de raíz, a través de una ordenanza en la que se establece que los personajes de manga tendrán que demostrar claramente que son mayores de edad. 

La propuesta afecta a cualquier personaje de manga o anime que por su apariencia pueda ser percibido como menor de 18 años (menor de ficción) por su "edad, vestimenta, accesorios, grado escolar, el escenario en el que se encuentre, la edad de otros personajes o su voz". 


Esos personajes de anime no podrán "estar implicados" o "aparentemente implicados" en actividades que sean "o parezcan" sexuales, o que "impidan el desarrollo de facultados sexuales sanas en los jóvenes".

Asimismo establece que aquellas obras que reproducen una violación u otro tipo de violencia también se considerará como material dañino y será prohibida su venta a los menores de edad.

La industria del manga genera anualmente millones de dólares, con tirajes que llegan a los millones, aunque en el último año el mercado se redujo en un 6.6%.
 

Las protestas no se han hecho esperar por parte de los creadores de este tipo de obras. Sus argumentos son que la ordenanza es vaga, especialmente en su definición de “menor de ficción”, y que las disposiciones atentarían contra la libertad de expresión y la libertad artística.

Algunos argumentan que el auge del manga tiene su origen en la estricta ley contra la pornografía que rige en Japón, la cual prohíbe mostrar los órganos sexuales e incluso el vello púbico en cualquier medio sea para jóvenes o adultos, y para evitar estas disposiciones algunas publicaciones llegan a rayar en la pedofilia.

Sin embargo, la legislación japonesa es omisa en cuanto a regular o sancionar la pornografía infantil ni en lo referente al mundo del arte, ni en lo que respecta al universo del cómic, por considerar que no representa la realidad y son conceptos irreales y/o virtuales.

 

En una encuesta que se realizó en ese país en septiembre de 2007 entre tres mil jóvenes de veinte años, resultó que el 86,5 % de los jóvenes japoneses creen que se debe regular legalmente la pornografía infantil en el manga.

La fuerza de la industria hizo sentir su fuerza, y a raíz de las protestas, la discusión de la ordenanza se retrase al menos durante este mes.

Fuente: La Tercera

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