Vacuna

 

Se cuestiona el marco legal federal y estatal en Estados Unidos para hacer obligatoria la vacuna Covid-19

Reiteradamente los epidemiólogos y especialistas médicos han advertido que la única estrategia que tenemos para que el nuevo coronavirus, con la reciente variante Delta identificada, se convierta en una enfermedad manejable es la vacunación, el uso de cubrebocas y la distancia social.

Se trata de tres acciones que, pese a que se fundamentan en razones médicas, han sido altamente politizadas como si se tratara de posturas ideológicas. En el país en que mejor se aprecia esta tendencia es en Estados Unidos donde los estados, según su afiliación política, republicana o demócrata, han establecido o prohibido medidas en materia de la vacunación, el uso de cubrebocas y la sana distancia.

Respecto de la vacunación, Estados Unidos cuenta con tres vacunas aprobadas de emergencia por la agencia de medicamentos, Food and Drug Administration, FDA. Pese a que las dosis de vacunas con que cuentan es suficiente para seguir vacunando a la población, se han encontrado con una importante resistencia por los habitantes que están dudosos de ser vacunados o de plano rechazan la inmunización por diferentes creencias.

Para promover la vacunación y alcanzar un punto en el que el Covid-19 se convierta en una enfermedad con riesgos manejables, como la influenza, las empresas y negocios, grandes y pequeños, han establecido la obligación a sus empleados de estar vacunados, con el riesgo de suspensiones e incluso despidos. De momento, los estados han permitido a los particulares tomar esta decisión, salvo Montana que tiene una ley que prohíbe a los particulares obligar a la vacunación.

A nivel público, estados “azules”, demócratas, siguiendo la pauta del gobierno federal que ha pedido que sus empleados estén vacunados o de lo contrario se sometan a pruebas diarias de la enfermedad, obligan a los servidores públicos a la inmunización. Sin embargo, hasta el 4 de agosto, seis estados han legislado para prohibir que los municipios y las oficinas de gobierno estatales exijan de los servidores la vacunación. Estos seis estados y otros seis más también tienen leyes que evitan que las instituciones educativas ordenen la vacunación de personal y alumnos. En estos estados se ha visto en fechas recientes un alza en el número de contagios, ocupación de camas de hospitalización y muertes.

Quienes están vacunados han estado impulsando una agenda para que la vacunación sea obligatoria, pero se trata de un resultado de difícil ocurrencia, por lo menos a nivel federal. Así, el doctor Howard Koh, ex asistente del Departamento de Salud y Servicios Humanos de los Estados Unidos, explica que a nivel estatal hay una decisión de la Suprema Corte de 1905 que concluyó que la ley del estado Massachussets que concedió al gobernador la facultad de hacer obligatoria la vacunación en contra de la viruela por razón de salud pública era constitucional. Un mandato federal nunca se ha emitido, por lo que la constitucionalidad de una ley federal semejante no ha sido probada en los tribunales.

Los sistemas de vacunación que existen en la actualidad en los estados son aplicables a niños y la gran mayoría de estas legislaciones, 44 en total, conceden excepciones a la obligatoriedad por razones religiosas o de creencias personales, morales y otras de los padres.

En los estados y en la federación, la legalidad de la obligación de la vacuna Covid-19 en este momento sería mucho más dudosa puesto que ninguna de las tres está totalmente aprobada por la FDA. Se espera que la vacuna Pfizer reciba esta aprobación completa en septiembre.

El doctor Koh opina que frente a estos obstáculos legales de los gobierno federal y estatales, será la iniciativa privada la que impulse la vacunación. Para fundamentar esta capacidad de los privados, el mes pasado la Oficina de la Consejería del Departamento de Justicia concluyó que la sección 564 de la Ley de Alimentos, Medicamentos y Cosméticos no prohíbe a los entes privados obligar a la vacunación.

Promover la vacunación por la vía legal parece ser un callejón sin salida, por lo que se ha concluido que la mejor estrategia sigue siendo tratar de convencer a las personas dudosas de ser vacunadas con donas, rifas semanales o con la expedición de pases, como lo ha implementado la ciudad de Nueva York que exige prueba de vacunación para que las personas tengan acceso a restaurantes, teatros, cines y otros lugares públicos.

En tanto, la gran mayoría de los jóvenes en México ansiosamente espera su turno en la vacunación para regresar a las universidades y escuelas, así como la población de otras naciones que no han tenido acceso a este precioso recurso de salud pública.

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