Símbolos de salud

 

Consejo Constitucional de Francia declara constitucionalidad de ley de salud y pases de Covid-19

El Consejo Constitucional de Francia concluyó el jueves que la gran mayoría de las disposiciones establecidas en una controvertida ley de salud son constitucionales, lo que significa que el “pase de salud” de Covid-19 es legal y puede ser solicitado para ingresar a lugares culturales y de entretenimiento.

En Francia el pase de salud se entrega a las personas que han sido vacunadas o han resultado negativas en un análisis del nuevo coronavirus y eso les permite el ingreso a teatros, cines, salas de conciertos, parques temáticos y a restaurantes, cafeterías, hospitales, hogares para ancianos, tiendas departamentales y clínicas de salud.

Este pase está vigente desde el 21 de julio, pero su aprobación generó profundo malestar entre los franceses que ven en el pase una violación a su libertad de movimiento y que implícitamente convierte la vacunación en una obligación.

El Consejo Constitucional concluyó que la expedición y solicitud del pase es legal, así como obligar al personal de salud en contacto con pacientes Covid a ser vacunados. Sin embargo, consideró desproporcionada la obligación impuesta a las personas que hayan estado con pacientes Covid a aislarse diez días.

Tampoco se sostuvo la disposición que permitía a los patrones a despedir a los trabajadores bajo contratos de tiempo determinado o temporales si no contaban con el pase. El Consejo concluyó que ponía en desventaja a los trabajadores bajo estos contratos respecto de los contratados por tiempo indefinido.

Sin embargo, consideró que es legal que los trabajadores puedan ser suspendidos sin goce de sueldo si la naturaleza de su trabajo hace necesario contar con el pase, como estar en contacto directo con las personas.

Desde el 30 de septiembre las disposiciones aplicables al pase de salud serán vigentes también para los adolescentes entre 12 y 17 años.

Francia no es el único país que está imponiendo estos controles de salud que indirectamente obligan a las personas a vacunarse para tener acceso a lugares públicos. Desde el viernes, Italia exige la presentación del “pase verde”, expedido a quienes estén vacunados, para tener acceso a restaurantes cerrados, teatros, piscinas interiores, gimnasios, museos y otros lugares públicos, y desde el 30 de septiembre será necesario para viajes de largas distancias en medios de transporte públicos como trenes y ferris.

En este lado del continente, la ciudad de Nueva York está ultimando los detalles del pasaporte de vacunación que permite a los portadores el acceso a lugares públicos, incluidos también restaurantes, bares y cafeterías. En el caso de esta ciudad el proyecto se piensa en forma tecnologica mediante una aplicación.

La expedición de estos pases, particularmente cuando involucran la tecnología, han hecho sonar las alarmas porque pueden presuponer invasiones a la privacidad de las personas ya que se empieza a colectar información de salud de los usuarios, cuyo destino muchas veces no es claro. Por ejemplo, cuando el año pasado se desarrollaron las aplicaciones de rastreo para determinar si el usuario había estado en contacto con personas contagiadas, se prometió que la información solo sería usada con fines de salud. Sin embargo, en Singapur la información empezó a ser utilizada en investigaciones penales. En febrero el país decidió legalizar este uso, limitando el acceso de las autoridades a la información en casos de delitos graves.

En Estados Unidos las leyes limitan la cantidad de información médica que se puede compartir de un proveedor de salud a otros, pero estas limitaciones no existen cuando las personas voluntariamente entregan su información en una aplicación que es administrada por particulares y que podrían incluir más información que si la persona fue vacunada o no, como dónde y cuándo recibió la vacuna.

Para los desarrolladores de estas aplicaciones y propietarios de negocios, el tema de privacidad de datos es importante, pero lo es más la salud. “La privacidad de las personas es valiosa”, declaró Rodney Fong presidente de la Cámara de Comercio de San Francisco, pero “cuando nos referimos a salvar vidas, la privacidad es menos importante”.

Un dilema interesante que no solo pone en cuestionamiento la privacidad frente al derecho a la salud, sino también las marcas de vacunas y de análisis clínicos y sus certificaciones que varían de un país a otro.

Más información france24.com /nytimes.com

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