Reja con candado

 

Omar Radi, periodista y activista de oposición en Marruecos, recibió sentencia adicional por embriaguez pública

El jueves un tribunal en Marruecos condenó a tres meses de prisión suspendida al periodista y activista de derechos humanos Omar Radi “por embriaguez pública”, en una nueva sentencia a la de seis años de prisión dictada el mes pasado por espionaje y violación. Omar Radi es un periodista crítico al gobierno del país del norte de África.

Radi, de 35 años y fundador del sitio independiente Le Desk, fue detenido en julio de 2020 en el marco del proceso en su contra por violación, “menoscabo a la seguridad interna del estado” y haber recibido “fondos extranjeros” a cambio de proporcionar información “de inteligencia” a terceros. Aunque eran dos cargos separados, el tribunal en Casablanca abrió proceso de ambos en junio del año pasado y dictó sentencia de culpabilidad en julio con una condena de seis años de prisión.

Días antes de que iniciara el juicio, Amnistía Internacional acusó al gobierno de Marruecos de haber infiltrado el teléfono de Radi usando el software Pegasus de la empresa israelí NSO. Aunque el gobierno de Marruecos ha negado haber usado este software, con los datos filtrados el mes pasado, esta información fue confirmada.

La semana pasada el abogado de Radi, Miloud Kandil, comunicó la nueva decisión tomada por el tribunal en Casablanca. Esta nueva condena es en relación con un incidente ocurrido en julio del año pasado, antes de la detención del periodista, cuando con su colega, Imad Stitou de 32 años, salían de un bar en Casablanca y fueron filmados por dos periodistas del sitio web Chouf TV en presunto estado de ebriedad.

El abogado Kandil declaró que el juez en Casablanca sentenció a Radi y a Stitou a tres meses de prisión suspendida, pese a no haber escuchado en audiencia a los acusados. Al momento del incidente Radi acusó a Chouf TV de haber montado una campaña de difamación en su contra.

Omar Radi ha negado la comisión de los delitos por los que fue procesado el año pasado. La acusación de violación la presentó una colega que trabajaba en Le Desk, que declaró que Imad Stitou había estado presente cuando ocurrió la violación y agresión en su contra. Por esta acusación este otro periodista fue sentenciado a seis meses de prisión. Radi sostiene que se trató de una relación sexual consensual.

El gobierno de Marruecos ha sido señalado por organizaciones de Derechos Humanos de silenciar las voces críticas. El año pasado Human Rights Watch, HRW, colocó a Marruecos en el lugar 136 de 180 países en el índice Mundial de Libertad de Prensa, y a su vecino Argelia en el lugar 146.

“Las autoridades argelinas y marroquís pueden competir en muchos campos, pero cuando se trata del desagrado al periodismo y comentarios audaces, ambos coinciden”, declaró sobre el índice Eric Goldstein de HRW.

“La forma de operación de Marruecos es presentar una serie de cargos penales específicos, mientras que las autoridades argelinas prefieren establecer vagamente delitos del código penal”, agregó el especialista en derechos humanos.

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