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Suprema Corte de Japón confirmó la pena de muerte a mujer sentenciada a muerte por homicidio e intento de homicidio de cuatro parejas

La Corte Suprema de Japón desechó la apelación presentada por Chisako Kakehi, de 74 años, y confirmó la condena a pena de muerte. Se trata de una mujer apodada “la viuda negra”, por el homicidio de su esposo y dos parejas de hecho, aunque se le ha vinculado con más homicidios de hombres.

En noviembre de 2017, la Corte de Distrito de Kioto encontró culpable a Chisako Kakehi del homicidio de un esposo y dos conniventes y del intento de homicidio de un tercer connivente y la sentenció a pena de muerte por sus delitos. Se presume, sin embargo, que mató a ocho esposos para heredar sus fortunas, pero sólo pudo ser procesada por los cargos de los que resultó culpable porque en los otros cuatro casos no se condujo una autopsia y por tanto la policía investigadora no encontró evidencia suficiente como para probar siquiera los homicidios. En estos casos la policía presumía que los esposos habían muerto por causas naturales y no fue sino hasta que falleció el último esposo de Kakehi, un hombre de 75 años, por envenenamiento con cianuro, que la policía empezó a investigar y a encontrar un patrón.

Cuando se dictó sentencia en primera instancia, ya Chisako Kakehi sufría demencia por lo que sus testimonios fueron poco coherentes. Al dictar la condena, el juez Ayako Nakagawa dijo que al haber cometido delitos atroces motivados por la codicia de dinero, “la pena de muerte no puede ser evitada aun después de haber tomado plenamente en consideración la demencia y otros factores”.

La sentencia fue confirmada por el Tribunal Superior de Osaka y esta semana por la Corte Suprema al haber desechado la petición de sus abogados en la que pedían una nueva evaluación psicológica para demostrar el grado de deterioro mental que sufre que la hace incapaz de entender por qué fue procesada.

“Su motivación de ganancias económicas no deja lugar a clemencia”, declaró la magistrada Yuko Miyazaki, presidente del panel que revisó en el máximo tribunal esta apelación, exponiendo que su fuerte intención de matar cuando efectuó el mismo tipo de crimen cuatro veces en seis años, hizo que la pena máxima fuera inevitable pese a su edad y estado mental.

Con esta decisión, que ya no admite apelación, se abre camino para que la sentencia sea ejecutada en poco tiempo.

Chisako Kakehi contrajo matrimonio por primera vez a los 24 años con el hombre con quien inició un negocio de telas. El esposo falleció en 1994 y pronto la empresa se fue a la quiebra. Poco tiempo después ella se dio de alta en un servicio para encontrar parejas, solicitando conocer hombres adinerados. De esta forma, se casó o estableció sociedades de convivencia con 11 hombres, habiendo heredado en total más de mil millones de yenes, pese a lo cual constantemente estuvo llena de deudas y en bancarrota por malas decisiones financieras.

Este caso llevó a la luz el problema que en Japón representa el bajo número de autopsias realizadas pues en 2014 solo el 11.7 por ciento de las muertes clasificadas por la policía como “inusuales”, es decir, aquellas en las que la causa no es inmediatamente clara, terminaron con una autopsia.

“La baja tasa de autopsias significa una probabilidad más alta de que hay delitos que se pasan por alto”, dijo sobre este tema Hirotaro Iwase, profesor del departamento de medicina forense de la Universidad de Chiba.

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