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Marcha del orgullo gay

 

El Vaticano envió nota al gobierno italiano señalando que iniciativa de ley que busca prohibir la homofobia es violatoria del Concordato

En Italia, la iniciativa de ley identificada como Zan, que tiene el objetivo de prevenir y combatir la discriminación y violencia basada en sexo, orientación sexual o identidad de género de las personas, es decir, de combatir la homofobia y la transfobia, fue “observada” por el Vaticano porque algunos de sus artículos presuntamente son violatorios del Concordato del Tratado de Letrán.

El Tratado de Letrán se refiere a los documentos firmados entre el Vaticano y el estado de Italia que reconocen a la Ciudad del Vaticano como un estado independiente y soberano, regulando en el Concordato las relaciones entre ambos estados. Se trata de un documento que en 1948 quedó incorporado a la Constitución de Italia.

El secretario de Estado del Vaticano envió el 17 de junio una nota verbal al gobierno de Italia en la que expone que ciertos artículos de la iniciativa de ley Zan son violatorios del Acuerdo de revisión del Concordato de 1984 porque "reducen la libertad garantizada a la Iglesia Católica" en cuanto a organización, ejercicio público del culto, ejercicio del magisterio y ministerio episcopal y a ciertas libertades. En pocas palabras, señalan que esos artículos coartan la libertad de manifestación del pensamiento, la palabra, la escritura y la expresión de los pensamientos por cualquier medio, y la libertad de escuelas.

¿Por qué acusan que la Ley Zan es violatoria de esas libertades? ¿Qué es la Ley Zan? Recibe ese nombre por el senador del Partido Demócrata que es el principal impulsor, Alessandro Zan, y su objetivo es ampliar las protecciones actuales a las mujeres, personas de la comunidad LGBTQ y personas con capacidades diferentes para que no sean discriminadas por identidad o expresión de género, orientación sexual y discapacidades.

La iglesia católica sostiene que no se opone a la protección particular que se pretende garantizar a determinadas categorías de personas, sino advertir que algunos aspectos podrían contrariar el acuerdo internacional entre ambos estados.

Por ejemplo, la iniciativa, que fue aprobada por la Cámara de Diputados en octubre de 2020, dispone la implementación de programas educativos sobre la inclusión de las personas lo que tiene como finalidad reducir los problemas de acoso o bullying y micro agresiones en las escuelas italianas. Las escuelas italianas, incluyen, desde luego, a las escuelas católicas privadas. El constitucionalista Cesare Mirabelli opina en entrevista concedida al sitio vaticannews.va que esta disposición “se convierte en una presencia que no está alineada con el enfoque educativo de los padres o la orientación, por ejemplo, de instituciones que pueden ser católicas, pero también de otra orientación cultural, que tienen una identidad diferente.” Se trata de la oposición que grupos religiosos han presentado a la educación sexual en las escuelas.

Enrico Letta, líder del Partido Demócrata observa que “la iniciativa no afecta el tipo de preocupación sobre la autonomía de las escuelas y la libertad de expresión, ya que es una intervención en contra de los delitos de odio, pero no limita la libertad de expresión.”

Sobre la libertad de expresión, garantizada en el artículo 21 de la Constitución italiana, la nota verbal de la Santa Sede sugiere otro punto de conflicto en el hecho de que la iniciativa instruye a los jueces a tomar como factores en los procesos penales el lenguaje o las acciones discriminatorias. A la iglesia le preocupa que la manifestación de sus ideas en contra de la homosexualidad “que no sean ni agresión, ni violencia, ni incitación al odio”, puedan ser equiparadas a un delito. A esto los proponentes de la ley responden que los católicos pueden seguir diciendo que la homosexualidad es un pecado sin riesgo de ser perseguidos penalmente.

De momento la iniciativa de Ley Zen está en el Senado en donde los grupos conservadores, como el partido Forza Italia de Silvio Berlusconi y la Liga de Matteo Salvini, han manifestado oposición haciendo eco de los temores del Vaticano.

Sobre la intervención del Vaticano en el proceso legislativo, se manifestó Roberto Fico, presidente de la Cámara de Diputados del Parlamento, diciendo que “nosotros, como parlamento, no aceptamos la interferencia. El Parlamento es soberano y seguirá siéndolo para siempre.”

Más información ansa.it/ vaticannews.va /hyperallergic.com

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