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Estudiantes

 

El año pasado se aumentaron dos años de educación obligatoria al sistema educativo de Finlandia

En diciembre de 2020 el Parlamento de Finlandia aprobó extender la educación obligatoria a los 18 años, edad en que se suele completar la educación secundaria. Sin embargo, algunas autoridades municipales no saben todavía cómo deben aplicar la ley para obligar a padres y alumnos a no abandonar la escuela.

El sistema educativo finlandés está estructurado en seis niveles. De estos, el primero que es la educación preescolar, y los dos últimos, la educación superior en universidades y la educación para adultos, no son obligatorias. La educación preprimaria, que comprende al año antes del ingreso a la primaria, la educación básica (primaria y secundaria), que comprende nueve años, y la educación secundaria superior general o vocacional son obligatorias y gratuitas y generalmente abarcan el grupo poblacional de 7 a 17 años. La gratuidad implica no solo que no se deben pagar colegiaturas sino tampoco libros y demás materiales de tal forma que, según el gobierno, menos del 2 por ciento de los alumnos asisten a escuelas privadas o que no forman parte de este sistema.

En 1921 se publicó la Ley de Educación Obligatoria que ofreció y exigió la asistencia de todos los menores de edad a completar por lo menos los seis años de educación primaria; en 1968 esta obligatoriedad y gratuidad de la educación se extendió con la expedición de la Ley de Educación Básica a nueve años de educación, abarcando tres años de educación posterior a la primaria.

El año pasado, con oposición del Partido Nacional de Coalición, el Parlamento aprobó extender la educación obligatoria a lo que se denomina educación secundaria superior y que puede ser vocacional o general, o hasta que la persona cumpla 18 años. Se trata también de educación gratuita y la finalidad de la ley es tratar de evitar la marginalización de jóvenes en Finlandia y ayudar a las familias de bajos ingresos al proporcionar a los estudiantes los libros y demás materiales.

A esta reforma se opuso el Partido Nacional de Coalición señalando que mejor se debería aumentar el financiamiento a la educación básica porque muchos alumnos salen mal preparados.

Conforme con una investigación de YLE, medio año después de haber sido aprobada la reforma a la ley de educación obligatoria, los municipios, que son los encargados de proporcionar esta educación mediante el establecimiento y administración de las escuelas, tienen poco claro cómo van a ejecutar la ley.

Conforme con la ley, la sola matriculación de un estudiante a la escuela cumple con el criterio de la educación obligatoria, pero son las escuelas las que deben asegurarse de que el alumno asista a clases.

Los principales responsables de que esto suceda son los padres o tutores de los alumnos de tal forma que por ley son ellos los que deben asegurarse de que sus hijos o tutorados acudan a la escuela y no hacerlo podría equivaler a negligencia lo que puede ser castigado con la imposición de multas.

Las escuelas también tienen responsabilidad ya que deben prestar ayuda a los alumnos que tienen problemas mediante una rápida intervención cuando los alumnos falten, contactando en primer lugar a padres o tutores. Pero también deben ofrecer apoyos adicionales a los alumnos que no están acreditando debidamente sus materias y, en su caso, son los responsables de contactar a la policía o a los servicios de protección de menores si sospechan de problemas mayores en casa.

Los municipios, además, tienen la obligación de referir a los jóvenes con problemas a asesoría o a servicios sociales o de rehabilitación.

Este sistema integral es, como lo señala el Ministerio de Educación, “una de las piedras angulares de la sociedad de bienestar finlandesa.” Se trata de un sistema que al ser gratuita ofrece igualdad de oportunidades de educación para todos y que cuenta con personal docente con “un alto nivel de formación y están muy comprometidos con su trabajo.”

Una visión diferente de la educación como piedra angular del estado de bienestar la tienen en Estados Unidos en donde en 2018 un juez de Michigan concluyó que aunque la oportunidad de aprender a leer es “de incalculable importancia” y que un cierto nivel de alfabetismo es necesario para votar, solicitar empleo y tener un sitio para vivir, la educación no es un derecho fundamental.

Más información yle.fi /minedu.fi

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