Negación de visa

 

Joven de 19 que ha vivido doce años en Noruega, lleva su caso contra las autoridades migratorias a los tribunales

En el Tribunal de Distrito de Oslo, Noruega, se escuchó la semana pasada el caso presentado por Mustafá Hasan, un joven de 18 años que demandó a la Dirección de Inmigración de Noruega (UNE), para tratar de evitar su deportación a Jordania, programada para julio.

Mustafá Hasan nació en Jordania. A la edad de 6 llegó a Noruega con su madre y cuatro hermanos. Para obtener asilo, la madre dijo que eran palestinos apátridas, ocultando que en realidad eran jordanos que estaban huyendo de un abusivo padre. Confiando en las declaraciones de la madre, las autoridades concedieron permiso de residencia a toda la familia y se establecieron en la localidad de Asker, pero una vez que descubrieron que la solicitud se había concedido basada en una falsedad, retiraron el permiso.

Dos hermanos fueron deportados a Jordania; la madre y la hermana menor desaparecieron y luego se supo que regresaron a Jordania. En el país quedaron Abdel y Mustafá. Cuando Abdel alcanzó la mayoría de edad, el UNE le concedió permiso de residencia permanente sobre una base humanitaria por problemas médicos. Mustafá también presentó una solicitud de residencia independiente, pero el permiso fue negado a Mustafá y solo le concedieron permiso para residir en el país en tanto acabara el colegio, después de lo cual sería deportado. Ese plazo se está venciendo en estas fechas.

Para evitar su deportación a un país con el que no guarda mucha relación, Mustafá decidió contratar los servicios de un abogado y demandar al UNE.

Pese a que la UNE anuló los permisos de residencia y esta decisión fue confirmada en los tribunales, el abogado que ahora defiende el caso de Mustafá, Nicolai Skjerdal, basó su caso en lo que advierte como errores de la UNE para negar los permisos de residencia, estableciendo que la madre no mintió sobre su identidad, que ella sí es palestina y que los documentos presentados no eran falsos. Sin embargo, la decisión de revocar los permisos concedidos fue confirmada en un tribunal de apelaciones y se trata de una decisión firme.

La estrategia legal es criticada por el abogado Trond Ellingsen, que en columna publicada en el sitio Human Rights Service cuestiona que el caso haya sido llevado a los tribunales porque es muy difícil que sea ganado.

En su argumentación, el abogado Skjerdal plantea que se debe otorgar el permiso de residencia a Mustafá sobre la misma base que se otorgó a su hermano Abdel, pero el abogado Ellingsen cuestiona que Mustafá tenga problemas mentales crónicos como Abdel y que los que presenta ahora se deben a la difícil situación que está viviendo frente a una muy posible deportación.

Además, se señala que el abogado Skjerdal fundamentó muy mal el caso al invocar el artículo 8 del Convenio Europeo de Derechos Humanos sobre la vida familiar porque al negarle el permiso de residencia a Mustafá no se violenta este derecho ya que toda su familia, a excepción de Abdel, está en Jordania.

También se señala que el abogado del joven se equivocó al acusar al UNE de haber cometido un error de procedimiento al no haber presentado el caso en tribunales para que Mustafá tuviera la oportunidad de explicarse. El abogado Ellingsen señala que el artículo 78 de la Ley de Inmigración dispone que ciertos casos se pueden decidir por la Junta de Inmigración y que solo cuando hay dudas el caso se presenta ante tribunales. Para las autoridades migratorias el caso de Mustafá es claro y no presenta ninguna duda y por eso no lo presentaron en tribunales.

Se critica también que se exponga como argumento en el tribunal que se decida en el mejor interés del niño cuando Mustafá está por cumplir 19 años y legalmente ya es un adulto.

En duras palabras, el abogado Ellingsen dice que “el abogado Skjerdal ha utilizado a Mustafá como una ‘vaca lechera’ porque sabe que se han recaudado 750,000 coronas” para que Mustafá presente su caso ante los tribunales. Aunque los tres jueces del tribunal de Oslo deben decidir el caso, uno de carrera judicial y dos legos, el abogado Ellingsen considera que el dinero se desperdició y que esas 750,000 coronas noruegas, equivalentes a US$87,400, le pudieron haber servido al joven para iniciar su vida en Jordania y no haber terminado en los bolsillos del abogado (que, según el columnista, cobra honorarios de entre 2,500 y 3,000 coronas noruegas la hora, más IVA).

El caso se resolverá en un mes y ya sabremos quién tiene la razón. Mientras, Mustafá mantiene la esperanza de que le permitan permanecer en el país en el que ha vivido los últimos 12 años de su vida y en el que ha hecho comunidad.

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