Nora Quoirin

 

Juez en Malasia no descarta la comisión de un delito en desaparición y muerte de adolescente irlandesa en la selva

La presión que los papas de Nóra Quoirin, la adolescente perdida en la selva de Malasia en 2019, para que la policía investigue su desaparición y muerte como un delito, han tenido un resultado satisfactorio esta semana cuando el Tribunal Superior anuló la decisión que concluye que la muerte de la adolescente se debió a un accidente.

Nóra Quorin tenía 15 años cuando la noche del 3 de agosto de 2019 despareció de la habitación del hotel en que estaba hospedaba con sus hermanos y padres Sebastien y Meabh Quoirin en el complejo turístico de Dusun en Malasia. Diez días después, tras una intensa búsqueda, el cuerpo de Nóra, que padecía holoprosencefalia, una malformación cerebral compleja, fue encontrado a 2.5 kilómetros del hotel.

Desde que encontraron el cadáver de su hija, Sebastien y Meabh han estado intentando que las autoridades malasias investiguen los hechos. Inicialmente concluyeron que la adolescente se había aventurado sola en la selva, se desorientó, perdió y falleció por la falta de alimento y cansancio como lo determinó la revisión post mortem.

Esta conclusión ha sido siempre objetada por los padres de la niña. “Al ser una niña vulnerable, con significativos impedimentos mentales y físicos, decididamente refutamos cualquier conclusión de que Nóra estuvo sola todo el tiempo de su desaparición”, manifestaron Sebastien y Meabh Quoirin.

Tras la insistencia, en agosto de 2020 la juez de instrucción Maimoonah Aid dijo que la investigación sería reabierta para determinar cómo y cuándo la adolescente murió y si había alguien más que pudiera estar implicado penalmente por la comisión de algún delito. Pero en enero la juez de instrucción concluyó que la muerte de la adolescente se había debido a un accidente.

Los padres apelaron y, por primera vez desde que su hija falleció, parece que alguien ha escuchado sus objeciones. De esta forma, el juez Azizul Azmi Adnan del Tribunal Superior, publicó un veredicto abierto en el que no descarta la comisión de un delito y que puede abrir la puerta para que se investigue el caso con mayor profundidad.

El juez ha coincidido con la opinión de los padres: “Los asuntos de balance y coordinación que ella enfrentaba, junto con el hecho de que se cansaba fácilmente, establecen en mi opinión que es poco probable que la muerte fuera resultado de una desgracia o accidente.”

“Ella era una niña tímida y retraída que no era curiosa ni aventurera y tenía un fuerte vínculo emocional con sus padres. Ella también se sentía incómoda con lo que no le era familiar”, establece el veredicto del juez Azizul, rechazando la conclusión de la instrucción.

El juez tomó también en cuenta la ubicación del hotel pues al estar en una colina empinada pudo haber sido muy difícil para Nóra caminar por ahí en medio de la noche en la oscuridad y para salir del hotel tuvo que haber trepado por la cerca o haberse metido entre los barrotes. “Para llegar al lugar en el que finalmente fue localizada, tuvo que haber cruzado corrientes rocosas y haber subido y bajado pendientes pronunciadas” declaró el juez, haciendo notar que el terreno era difícil incluso para los adultos bien equipados y con todas sus facultades motoras y que cuando fue encontrada la adolescente estaba descalza.

Asimismo concluyó que hubiera sido muy difícil para la adolescente evadir ella sola toda detección durante los seis días que se cree que sobrevivió en la selva.

Si bien para la policía la investigación indica que no se cometió ningún delito, los papás de Nóra han criticado la lenta respuesta que dieron al caso pues no fue sino hasta cuatro días después de reportada la desaparición de la niña que tomaron impresiones dactilares en la cabaña del hotel. Además, no se puede descartar un ataque sexual ya que el cuerpo estaba en sumo grado de descomposición cuando fue encontrado.

Las probabilidades de que alguien hubiera entrado a la habitación en medio de la noche son altas ya que la ventana de la habitación estaba rota y se podía abrir desde afuera y la cerca del hotel estaba rota en algunos tramos, según lo aceptó durante el proceso Haanim Bamadhaj, propietaria del hotel.

Conocida la decisión del juez Azuzil, Meabh Quoirin declaró a la BBC: “Pero estamos muy satisfechos con el resultado. Siempre valió la pena luchar por Nora y este es el veredicto que queríamos. Realmente es el único veredicto razonable disponible para nosotros en el sentido de que la prueba que teníamos solo podría conducirnos a este camino como uno creíble en lo que a nosotros respecta".

Más información theguardian.com

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Imagen irishtimes.com