Camisa y corbata

 

Hombre que pagó a asistente legal para llevar un divorcio no solo no está divorciado sino que fue defraudado

El caso de Aaron Penman, un canadiense de la provincia de Alberta, separado en 2017 y que pagó servicios de un asistente legal para llevar el divorcio que nunca se completó, ha sido la causa para que se exponga la situación de los asistentes legales en Canadá y la escasa regulación a la que están sujetos en la mayoría de las provincias, a diferencia de los abogados.

Los asistentes legales realizan una carrera que los faculta para realizar ciertas actividades legales como redactar documentos, hacer investigaciones de tipo jurídico, asistir en transacciones, realizar registros y otros tipo de actividades que se van ampliando o reduciendo según la provincia en la que ejerzan.

Las fuentes de trabajo de estos profesionistas están en lo departamentos legales que existen en ciertas empresas, en el gobierno, en clínicas de asistencia legal, firmas de investigación, firmas de marketing, bancos, instituciones de servicios financieros, firmas de inversión e instituciones educativas. Además, también pueden ejercer como independientes, lo que en algunas provincias exige que estén bajo la supervisión de un abogado titulado y registrado en la barra o colegio. En Ontario, al ser obligatorio el registro en la barra de abogados, pueden ejercer de forma autónoma sin supervisión directa de un abogado.

Generalmente se contrata a asistentes legales para cierto tipo de trámites que no son muy complicados, como llevar un proceso de divorcio y resulta más económico que pagar los honorarios legales a un abogado.

Para tramitar su divorcio Aaron Penman contrató al asistente legal Nyasha (Nash) Muyambo, el año pasado. Penman tomó todas las precauciones posibles pues aunque conoció al asistente legal Muyambo en línea, se entrevistó con él directamente y escuchó su planteamiento sobre el caso. “Él parecía muy profesional, dijo todas las cosas correctas, tenía un contrato y parecía bastante legítimo”, declaró Penman quien por servicios no realizados pagó 1,100 dólares canadienses que ahora quiere, pero no puede recuperar.

Aaron Penman se dio cuenta que algo no estaba bien cuando Muyambo le dijo que ya había iniciado el proceso, pero en el tribunal no tenían ningún documento registrado a su nombre. A partir de ese momento Nash Muyambo empezó a no tomar sus llamadas hasta que terminó desapareciendo y ahora no se puede localizar. Se ha sabido que la policía también lo busca pues hay una acusación de 2019 por el fraude de 5,000 dólares canadienses.

Queriendo recuperar el dinero que pagó por un divorcio que no ha sido completado, Aaron Penman se acercó a la Asociación de Asistentes Legales (Paralegales en inglés) Profesionales de Alberta, AAPP por sus siglas en inglés, para descubrir que Nash Muyambo no está registrado en esta Asociación por lo que poco pueden hacer. La AAPP proporciona apoyo a los asistentes legales, pero no tiene facultades de supervisión, como el caso de la barra o colegio de abogados, y la membresía es voluntaria y no obligatoria.

“Individuos sin escrúpulos están sacando ventaja de las personas todo el tiempo”, declaró Heidi Semkowich, presidente de la AAPP, pero que no puede hacer nada al respecto porque el gobierno provincial se niega a regular más estrictamente la profesión, pese a que los mismos asistentes legales están pidiendo que se haga obligatoria la afiliación a la asociación y se les obligue a contratar un seguro para cuando los procesos no resulten como se esperaba como en el caso de Penman.

“Regular a los asistentes legales llevaría a más requisitos regulatorios y mayores costos para los individuos en estas carreras y para los albertanos que desean usar estos servicios”, declaró mediante correo electrónico a GoPublic, Blaise Boehmer, vocero del Ministerio de Justicia y Fiscal General de Alberta.

La respuesta del gobierno para los casos como en el de Aaron Penman en que fueron defraudados es ir a la policía, pero cuando Penman solicitó ayuda, en el Departamento de Policía le respondieron que nada podían hacer porque había un contrato firmado y que, en su caso, debía demandar en un tribunal de menor cuantía. Optar por esto último sale más caro que recuperar el dinero que pagó.

"Supongo que el 99 por ciento de los asistentes legales están operando de buena fe, [pero] es difícil porque hay algunas personas que están estafando", declaró Aaron Penamn sobre su experiencia. "Hay que hacer algo porque no hay forma de enfrentar a esta gente".

Más información cbc.ca /paralegaledu.org

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