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La pareja de Leonardo Polti e Ignacio Santalla esperan que después de seis años la Corte Suprema de Justicia de la Nación de Argentina (CSJN) les reconozca como padres de su hijo

Leonardo e Ignacio son pareja desde hace 15 años y en 2014 se casaron y decidieron ser  padres con la ayuda de su amiga Cintia. El 4 de junio de 2015 nació Juan Pablo y ellos se convirtieron en la primera pareja gay de Argentina que tuvo un hijo por subrogación de vientre.

Pero ante la ley, los padres de Juampi son Ignacio y Cintia, quedando excluido Leonardo. Así consta en el acta de nacimiento y en el documento de identidad de Juan Pablo.

A partir de 2015 comenzaron una batalla legal para que ambos documentos sean modificados y los dos sean inscritos como padres, con fundamento en el nuevo Código Civil y Comercial de la Nación, que entró en vigencia en agosto de 2015, dos meses después del nacimiento de Juan Pablo.

Un juzgado de familia de la ciudad de Buenos Aires les concedió el cambio, pero la fiscalía apeló y la Sala E de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Civil de Buenos Aires revocó el fallo favorable.

Según la Sala el artículo 562 del Código Civil y Comercial de la Nación establece que “los nacidos por técnicas de reproducción humana asistida son hijos de quien dio a luz y del hombre o la mujer que también ha prestado su consentimiento previo, informado y libre… debidamente inscripto en el Registro del Estado Civil y Capacidad de las Personas, con independencia de quién haya aportado los gametos”.

Los jueces agregaron que entre las técnicas de reproducción humana asistida previstas en la ley, no se incluye la subrogación de vientre y que el consentimiento que dieron Polti y Santalla fue posterior al nacimiento.

La pareja llevó el caso a la Corte Suprema. Allí en diciembre del año pasado el Procurador Fiscal presentó su opinión ante la CSJN, dando la razón a la pareja. Dijo que del artículo 562 del Código “no puede inferirse, sin más, una regla de proscripción de la técnica de gestación por sustitución”, sino que “una postura de esa naturaleza debió ser formulada en la legislación en forma expresa y directa”.

El procurador explicó que cuando se modificó el Código estaba contemplada la subrogación dentro de las técnicas de reproducción asistida, pero como tenía características especiales se pensó en crear una regulación específica que aun no ha sido aprobada. “En el ordenamiento jurídico argentino la gestación por subrogación es una práctica no prohibida por la ley pero que hasta el momento carece de una reglamentación específica”, sostuvo.

También destacó que la subrogación de vientre es la única técnica para quienes quieren tener un hijo con un embarazo y no pueden hacerlo. Y que eso se trata de una elección que “atañe a la esfera de la autonomía personal, que debe ser celosamente custodiada de cualquier injerencia arbitraria del Estado”.

El fiscal hizo hincapié además en los derechos de Juan Pablo. “El temperamento que mejor satisface su interés superior y de los derechos en juego es la inscripción registral como hijo de ambos demandantes”, sostuvo. Explicó que la Convención sobre los Derechos del Niño contiene normas que “protegen con amplitud el derecho a la identidad que comprende la determinación de los vínculos jurídicos familiares del niño o niña”, conocer y ser cuidado por sus padres y que el Estado debe velar por esos derechos.

El fiscal agregó que mantener la actual situación sería “registrar vínculos filiales que no se corresponden con la realidad”. Leonardo e Ignacio “son quienes efectivamente ejercen el rol de padres y asumieron las tareas de crianza y cuidado desde el nacimiento del niño”.

Una vez presentada la opinión del procurador, los jueces de la Corte Suprema quedaron en condiciones de resolver el caso. “Confiamos y tenemos esperanza en el fallo de la Corte. Juampi es amor constante, somos una familia de puro amor. Merecemos justicia”, se ilusiona Polti.

El problema que tiene está familia no lo tienen otras familias con subrogación de vientre cuyos hijos nacieron desde 2017. Desde entonces hay un amparo que les permite a las parejas del mismo sexo inscribirse como padres o madres de sus hijos solo con la presentación de un consentimiento. En el Congreso de la Nación Argentina existen proyectos para una regulación para que tanto parejas homosexuales como heterosexuales puedan inscribirse como padres, pero no han sido aprobados.

Más información infobae.com

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