Distrito Greenwood, Tulsa, 1921

 

En el Congreso de los Estados Unidos se escucha el testimonio de los tres sobrevivientes de la masacre de Tulsa de 1921

El 19 de mayo, ante una subcomisión de la Cámara de Representantes de los Estados Unidos, se escuchó el testimonio de los tres sobrevivientes de la Masacre de Tulsa de 1921, pidiendo a los legisladores la aprobación de una ley de justicia mediante la compensación económica a las víctimas y a sus descendientes, todo en miras al centenario de esta atrocidad.

La Masacre de Tulsa ocurrió en el distrito de Greenwood, en Tulsa, Oklahoma, que era predominantemente afroamericano, entre el 31 de mayo y el 1 de junio de 1921. Inició cuando se filtró la noticia de la supuesta violación de un jovencito negro a una mujer blanca, hechos que no se comprobaron y acusación que terminó siendo desechada. Furibundos manifestantes blancos salieron a las calles y poco a poco acorralaron a la población afroamericana en el distrito de Greenwood el que quedó totalmente destruido. De forma ilegal retuvieron a más de 6,000 personas en un centro de convenciones hasta por ocho días y se registraron 800 lesionados e inicialmente 36 muertos. La cifras de los historiadores calculan que más de 300 personas fueron asesinadas. Información completa sobre este atroz hecho histórico se puede encontrar en la página web de la Sociedad Histórica y Museo del Tulsa y en la serie Watchmen se puede ver una recreación de este evento.

La misma definición de lo sucedido como un motín o alboroto en lugar de una masacre, como se ha definido recientemente, evitó que las aseguradoras pagaran a los comerciantes y propietarios negros que lo perdieron todo con la destrucción de Greenwood. Legalmente nunca se ha reconocido que las víctimas de este suceso tienen derecho a ser compensadas, y los más recientes esfuerzos para este reconocimiento se están buscando por la vía legislativa, con las deposiciones ante el Congreso la semana pasada, y judicialmente con la presentación el año pasado de una demanda fundamentada en la ley de molestias públicas. En la demanda se expone que la "molestia pública de las disparidades raciales, las desigualdades económicas, la inseguridad y el trauma" causada por la ciudad de Tulsa y otros acusados, en 1921, "continúa en la actualidad”. Se trata de un proceso judicial en curso.

Durante la audiencia de la semana pasada se escuchó el testimonio de la señora Viola Fletcher, de 107 años, y una de las tres víctimas que están vivas.

“Nunca olvidaré la violencia de la turba blanca cuando salimos de casa”, declaró la señora Fletcher. “Todavía veo a hombres negros a los que les disparan, cuerpos negros yaciendo en las calles. Todavía percibo el humo y veo el fuego. Todavía veo negocios de negros incendiados. Todavía escucho aviones volando sobre nuestras cabezas. Escucho gritos. He vivido esta masacre cada día.”

Habiendo hecho un recuento de su experiencia, dijo que el subcomité del Congreso tiene “el poder de llevarnos por un mejor camino” y les pidió que “abran las puertas de las salas judiciales” para que puedan reclamar justicia y la compensación económica.

Por su parte, Lessie Benningfield Randle, quien tenía 6 años cuando ocurrieron los hechos dijo: “Sabemos que la mayoría de las personas que cometieron estos actos ahora están muertos.”

“Los tres que estamos presentes hoy somos los únicos que quedamos hasta donde sabemos. Pero debido a que estos hombres están probablemente muertos, la ciudad y el condado de Tulsa, el estado de Oklahoma y la Cámara de Tulsa siguen siendo responsables de hacer lo correcto.”

En 2007 también se creó un comité del Congreso para la elaboración de una ley que hubiera permitido a las víctimas acudir a los tribunales federales para ser compensados. Sin embargo esta ley no fue aprobada. Sin una ley aprobada, los tribunales han rechazado las peticiones de compensación por la expiración del plazo para presentar la reclamación.

Durante la audiencia también se escuchó a Eric Miller, profesor de Derecho de la Universidad Loyola Marymount, de California, quien, reiterando acusaciones que se presentan en la demanda, dijo: “La misma ciudad y cámara de comercio que silenció durante 70 años a los sobrevivientes y a sus descendientes ahora quiere contar sus historias sin pagarles un céntimo.

“La ciudad y la cámara de comercio que generaron ingresos e hicieron publicidad de la masacre en 1921 lo están haciendo de nueva cuenta, creando una atracción turística en la que dicen contar las historias de las víctimas y diseñada para atraer a las personas negras a Tulsa, todo sin la participación de los sobrevivientes ni de sus descendientes.”

Mientras se empieza a hacer recuento de todos estos hechos históricos de racismo y violencia, las voces opositoras piden volver a callar para enseñar la historia sin "sesgos políticos" ni haciendo responsable a un grupo de los “pecados” de sus ancestros. Así, en estados se están presentando leyes para no enseñar que la persistente desigualdad a lo largo de la historia sigue generando la desigualdad actual o, como se propuso también la semana pasada en Texas, no difundir la información de que la mayoría de los líderes de la independencia de ese estado, eran comerciantes de esclavos (por obvias razones, omití llamarlos “héroes”).

Veremos si esta vez, con el centenario, se reconoce finalmente el derecho de las víctimas de Tulsa a la justicia.

Más información usatoday.com

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