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Parlamento australiano, Canberra

 

Exfiscal general de Australia demandó por difamación a periodista por artículo sobre acusación de una violación en 1988

A finales de febrero la prensa australiana publicó la historia de la violación en 1988 de una adolescente de 16 años. Sin dar el nombre, el reportaje publicado por ABC mencionó que el presunto perpetrador es un ministro del gabinete federal.

La presunta víctima de violación se suicidó en 2020 después de haber escrito un relato de los hechos que envió de forma anónima a varios políticos y a la policía. En febrero, esta declaración fue envida al primer ministro Scott Morrison y a varios ministros y el 3 de marzo el entonces fiscal general, Christian Porter, declaró que en esa declaración era nombrado como el perpetrador del atroz delito. Su anunció fue hecho un día después de que la policía cerró la investigación de la violación por “evidencia insuficiente”.

Porter reconoció haber conocido a la víctima, de quien se sigue respetando el anonimato, en Sídney cuando tenía 17 años, pero negó haber tenido encuentros sexuales con ella, menos una violación. Sin embargo, para calmar el escándalo, que se sumó a otro sobre la violencia sexual hacia las mujeres en el gabinete federal y parlamento federal, pidió licencia, aunque fue retirado del cargo de fiscal general el 30 de marzo y pasó entonces a encabezar el Ministerio de Industria, Ciencia y Tecnología.

El 15 de marzo Christian Porter presentó una demanda por difamación en contra de ABC y de la periodista Louise Milligan por la publicación de la acusación, señalando que aunque su nombre no fue mencionado, lo hicieron muy identificable y no le dieron la oportunidad de negar las acusaciones.

La demanda por difamación sigue su curso, no sin inconvenientes ya que se presentó una moción en el tribunal pidiendo que la abogada Sue Chrysanthou, especialista en casos de difamación, deje la representación de Christian Porter por conflicto de intereses. La moción fue presentada por los abogados de Jo Dyer, una mujer que fue amiga de la presunta víctima de violación y que dice que fue asesorada por la abogada Chrysanthou después de haber aparecido en un programa de televisión en el que habló sobre el entonces fiscal general.

Además de la abogada Chrysanthou, Christian Porter está representado por el abogado Bret Walker, quien exitosamente representó al cardenal George Pell en la anulación de la condena por abuso sexual de menores y por la abogada Rebekah Giles, quien es la litigante.

Sobre esta moción, la abogada Chrysanthou dijo a través de sus abogados no tener recuerdo del contenido de la conversación que tuvo con Jo Dyer en noviembre.

El abogado Christopher Whiters, quien también representa los intereses de Porter, declaró que planean defender vigorosamente la permanencia en el caso de la abogada Chrysanthou para lo que se deberá definir si el contenido de la conversación con Jo Dyer era de naturaleza confidencial en ese momento y si lo sigue siendo después de las declaraciones públicas de Jo Dyer sobre el ministro Porter.

Otra demanda que por difamación se está revisando en los tribunales australianos fue la presentada en abril por el actual ministro de Defensa, Peter Dutton, en contra del activista por los derechos de los refugiados e inmigrantes, Shane Bazzi, por el contenido de un mensaje en Twitter en que lo llamó “apologista de la violación” y que escribió en medio de toda la turbulencia desencadenada precisamente por la acusación en contra de Christian Porter. Estos dos ministro australianos parecen confirmar que la mejor defensa es el ataque.

Más información smh.com.au

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Imagen de helen35 en Pixabay