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Tribunal laboral en Inglaterra falla a favor de mujer despedida al concluir que fue victimizada y discriminada

Un tribunal laboral de Inglaterra concluyó un caso presentado por una madre soltera adjudicándole una compensación de más de 23 mil libras esterlinas por la “campaña de victimización” de la que fue objeto, excluyéndola de los viernes de pizza.

La decisión del tribunal laboral ha trascendido precisamente por los viernes de pizza, aunque la discriminación laboral que sufrió la empleada fue mucho más que no haberla invitado a los convivios. La juez Jennifer Bartlett concluyó que la evidencia presentada fue suficiente para concluir que hubo discriminación por género.

El caso se refiere a Malgorzata Lewicka, una mujer que trabajó como recepcionista en la concesionaria Ford Hartwell, primero en la ciudad de Watford, al norte de Londres, y luego en Hemel, un poco más al norte. Entre estas dos ciudades se localiza el Warner Bros. Studio Tour en donde se exhiben artículos y locaciones usadas en las filmaciones de Harry Potter, como el Callejón Diagon. Ella empezó a prestar sus servicios laborales en mayo de 2014 hasta enero de 2019 cuando le presentaron la carta de despido bajo el argumento de que necesitaban a alguien de tiempo completo.

Durante el proceso laboral, Malgorzata Lewicka explicó que cuando la concesionaria estaba en Watford se organizaba una vez al mes el viernes de pizza o de fish and chips, antojo tradicional inglés, u otro tipo de comida. Sin embargo, aunque incluían a otros empleados, a ella no le preguntaban si quería pedir comida o quedarse, simplemente la excluían del plan. En su defensa el patrón expuso que no le preguntaban porque ella terminaba su turno a la una de la tarde, antes de la comida.

Pero esto no fue lo único y quizá no lo más grave. También declaró haber sido agredida por sus compañeros de trabajo quienes no le hablaban o colgaban el teléfono cuando ella respondía las llamadas.

La juez escuchó también que en marzo de 2018 ella se quejó con la administración sobre el pago, el horario de trabajo y la discriminación por género.

Al dictar sentencia, la juez Bartlett dijo: “Aceptamos que las comidas hayan sido necesarias y que eran informales.

“Sin embargo, [Malgorzata Lewicka] proporcionó evidencia clara de que en Hemel un gerente recorría el sitio tomando pedidos de almuerzo y que ella estaba incluida.

"Sin embargo, cuando se mudó a Watford, no se le preguntó si quería ordenar o participar, mientras que a otros colegas sí.

“Le pudieron haber preguntado si quería participar.”

La juez también señaló que “[Malgorzata Lewicka], como mujer soltera con el compromiso del cuidado de niños, sufrió una desventaja debido al requisito [de Hartwell] de que los asesores de servicio trabajaran a tiempo completo, es decir, fue seleccionada para el despido y despedida".

Por tales motivos, la juez adjudicó a la quejosa 23,079 libras esterlinas, cantidad en que se incluye la compensación, la pérdida de ingresos y el malestar emocional que le ocasionaron.

Este tipo de discriminación laboral, realizada de forma sistemática puede ser clasificada como acoso laboral o mobbing cuando la conducta tiene por objeto intimidar, opacar, aplanar, amedrentar o consumir emocional o intelectualmente al demandante con miras a excluirlo de la organización o a satisfacer la necesidad de agredir, controlar o destruir, por el hostigador.

En México esta conducta no está regulada en la legislación laboral, pero ya fue objeto de revisión por la Suprema Corte en un amparo promovido por una trabajadora de la Junta Local de Conciliación y Arbitraje de Toluca, Estado de México. La Suprema Corte negó el amparo porque la demandante no sustentó bien su caso al no demostrar que la conducta de acoso fue sistematizada y no se trató de un caso particular, sin llegar a diferenciar entre el acoso laboral y las exigencias inherentes al empleo.

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