Pareja distanciada

 

El Congreso de la República de Colombia rechazó el proyecto de ley que hubiera permitido el divorcio por la sola voluntad de una de las partes

Desde que se expidió el Código Civil de Colombia en 1887, las figuras del matrimonio y el divorcio sólo han tenido dos grandes reformas, en 1976 y en 1992, y en el Congreso se estaba discutiendo una propuesta de ley para que, al igual que sucede en otros países, las personas se pudieran divorciar por la voluntad de uno de los cónyuges.

En la exposición de motivos de la iniciativa se señala que, en esencia, cualquier persona de manera individual, libre y autónomamente pueda pedir el divorcio o la cesación de efectos civiles de un matrimonio religioso.

“No necesitamos un Estado que asimile como una cuestión de orden público las relaciones privadas como el matrimonio, por el contrario, hace falta que quienes quieran divorciarse de su pareja no tengan que acudir a un juez a demostrar, por ejemplo, que le fueron infiel. Requerimos de un aparato judicial que se ocupe únicamente de lo importante como los efectos de la disolución del matrimonio con relación a los hijos, los bienes, entre otros elementos”, dijo Katherine Miranda a El Espectador. Miranda, en conjunto con los representantes Juan Fernando Reyes Kuri y Julián Peinado, impulsaron la iniciativa.

“Así como no se puede obligar a una persona a casarse, tampoco se le puede obligar a mantenerla en un matrimonio en contra de su voluntad. Desafortunadamente, aún en Colombia hay quienes insisten en que los proyectos en pro de las libertades individuales son una persecución religiosa. Y no, están muy equivocados. Los colombianos tenemos derecho a ser libres de verdad”, dijo Reyes Kuri.

El proyecto de ley agregaba una décima causal a las nueve causales de divorcio ya previstas en el artículo 154 del Código civil colombiano: la sola voluntad de uno de los cónyuges como una causal de divorcio. Es decir, que cualquier persona que quisiera divorciarse podría hacerlo sin necesidad de exponer los motivos de la decisión.

El proyecto incluía un convenio que debían celebrar las partes, en el que se debería regular las obligaciones alimentarias entre los cónyuges, la liquidación de la sociedad conyugal, la pensión alimenticia para los hijos, su custodia y cuidado, régimen de visitas y su periodicidad, etc.

Es decir, se hacía más énfasis en las obligaciones hacia adelante, después del divorcio, y no tanto en las causas del mismo, como ocurre hoy en día.

Sin embargo la iniciativa fue rechazada por la Cámara de Representantes; se hundió por 78 votos en contra frente a 70 a favor. Los principales argumentos fueron que la iniciativa atentaba contra la institución del matrimonio, la mujer y la familia. El proyecto se presentará nuevamente a discusión en julio de este año.

Por lo pronto, el proceso para divorciarse se mantendrá igual, es decir, o cumplir con una de las nueve causales previstas en el artículo 154 del Código Civil o de común acuerdo.

Divorciarse con las causales del código Civil, en ocasiones no es fácil, ya que los abogados pueden verse obligados a impulsar nuevas interpretaciones del texto vigente en Colombia, para obtener el divorcio.

Por ejemplo, los representantes de una mujer que quería divorciarse por los celos enfermizos de su marido, tuvieron que llevar el caso hasta la Sala de la Corte Constitucional, para que ese tribunal aceptara que en la causal 3ª del artículo 154 del Código Civil colombiano, referente a “ultrajes, tratos crueles y maltratamientos de obra”, debe considerarse el conflicto intrafamiliar motivado por los celos, y dejar de verse como un aspecto trivial y cotidiano, que deben soportar los miembros de la familia. “Esta mirada contiene diversos estereotipos de género que no pueden seguir pasando por alto, en las esferas judiciales” señaló la Sala.

El divorcio ante notario, también conocido como de mutuo acuerdo o expres regulado en el Decreto 4436 de noviembre 28 de 2005, por el cual se reglamenta el artículo 34 de la Ley 962 de 2005, es la forma menos conflictiva de divorciarse y más rápida, pero implica que las parejas negocien previamente un acuerdo.

Como vemos, dar por terminado un matrimonio no es fácil, porque además del conflicto personal que implica, se debe escoger la vía más adecuada y la mejor asesoría para lo que existen algunas herramientas en la red que pueden ser útiles.

Por eso sugerimos pensar bien la decisión y platicarlo, para que sea un proceso lo menos doloroso posible.

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