Pies de niño pequeño

 

Corte Europea de DDHH concluye que esquema de vacunación de República Checa no viola derecho a la vida privada

Este 8 de abril, los 17 jueces de la Gran Sala de la Corte Europea de Derechos Humanos, concluyeron, en el primer caso de su tipo, que el esquema de vacunación masivo de niños en la República Checa no es violatorio del derecho a la vida privada de las personas. Se trata de una sentencia definitiva.

El esquema de vacunación en la República Checa está dispuesto en la Ley de Protección a la Salud Pública y en un decreto ministerial, en donde se dispone que los niños deben ser vacunados contra nueve enfermedades: difteria, tétanos, tosferina, infecciones por Haemophilus influenzae tipo b, poliomielitis, hepatitis B, sarampión, paperas y rubeola y en niños con condiciones médicas específicas, contra infecciones neumocócicas. La sanción por no vacunar a los niños es la imposición de una única multa a los progenitores o tutores o la negativa de admisión de los niños en la guardería.

La resolución de esta semana fue en relación con cinco casos presentados, uno de ellos por un padre que fue multado y los demás por menores que no fueron admitidos en la guardería por no estar vacunados o no haber completado el esquema de vacunación dispuesto por el gobierno. Su argumento era que el esquema de vacunación obligatorio era una interferencia en su vida privada y familiar en violación al artículo 8º del Convenio Europeo de los Derechos Humanos.

La Corte concluyó que, aunque hay una interferencia del estado en las vidas de las personas, el objetivo que se pretende alcanzar es proteger la salud pública ya sea mediante la vacunación o la inmunidad en grupo o de rebaño. Sin embargo, como el estado no vacuna obligatoriamente a quienes no se han vacunado, este interferencia es mínima.

La Corte observó también que la legislación checa dispone excepciones para que por razones médicas algunos niños no sean vacunados. Así, con el esquema de vacunación se protege a los niños que no pueden ser vacunados y a todos los demás mediante las vacunas, con lo que no solo se busca el mayor interés de los menores, sino que se cumple con la obligación estatal de proteger la salud pública, una obligación que el estado tiene conforme con múltiples documentos internacionales.

Asimismo se concluyó que las sanciones impuestas no son excesivas ni desproporcionadas. Así, la multa impuesta fue única y el no inscribir a los niños en la guardería, aunque los privó de ciertas oportunidades, termina siendo una medida preventiva en lugar de una sanción. Además, al llegar a la edad en que la educación es obligatoria, los niños pudieron ser inscritos en las escuelas sin que fuera factor el cumplimiento del esquema de vacunación.

La Corte reconoció que existen varios mecanismos para que los estados cumplan con sus obligaciones en materia de salud pública y que el esquema impuesto en República Checa en que se obliga a la vacunación es uno de los más estrictos de la región, así como los que prevalecen en Francia, Polonia y Eslovaquia, pero que está dentro del marco de las facultades estatales. Incluso hizo notar que más estados de la región están cambiando sus modelos flexibles por otros más prescriptivos como el de República Checa. Uno de estos casos es Italia que en 2017 hizo el esquema de vacunación obligatorio para niños de hasta 6 años.

Por la importancia de esta caso, se permitió la participación de los gobiernos de Francia, Polonia, Eslovaquia y Alemania, así como de varias organizaciones no gubernamentales.

También se hizo notar que los peticionarios tienen en su país los recursos judiciales idóneos para exponer sus casos, pero que decidieron no utilizarlos.

Finalmente, se hace notar que este caso no se trata de determinar si el esquema impuesto en la República Checa es diferente del de otros estados europeos o si puede ser menos restrictivo, sino si las autoridades checas se habían excedido en sus funciones, concluyéndose que las medidas impuestas pueden ser vistas como “necesarias en una sociedad democrática”.

La decisión es importante no solo porque estamos en medio de una pandemia, sino porque los movimientos antivacunas han crecido en los últimos años con lo que menos niños han sido vacunados de enfermedades que en muchos lugares se habían erradicado y que se han presentado nuevos brotes de esas enfermedades como el sarampión. Así, esta decisión deja claro a los papás que la obligación de vacunar a sus hijos no es violatoria de sus derechos humanos.

Más información hudoc.echr.coe.int

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