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Sentencia señala que aplicación de derechos de autor a veces puede provocar "daños al público" al obstaculizar la creatividad y detener las aplicaciones innovadoras

Este es un caso que lleva ya más de diez años yendo y viniendo en los tribunales de Estados Unidos. El conflicto Oracle vs Google inició en 2010 cuando en agosto de ese año el desarrollador de software demandó al gigante de Internet asegurando que el programa Android de esa compañía, el sistema operativo utilizado hoy por más del 80% de los smartphones del mundo, violaba sus patentes.

El gigante de las búsquedas, por su parte, se defendió afirmando que se trataba de un uso justo, ya que el uso de Java era gratuito y estaba abierto a todos los desarrolladores antes de la compra de Sun Microsystems por parte de Oracle.

Oracle es el propietario de Java, una plataforma de programación popular que se utiliza para crear aplicaciones de mensajería, navegación, noticias y redes sociales. Esta lucha por los derechos de autor se centró en la API de Java, y específicamente, en cómo los ingenieros de Google, mientras escribían sus propios programas de implementación de tareas, copiaron cierto código de declaración de Java.

El primer juicio se dividió en reclamos por patentes y un segundo juicio por derechos de autor. En el juicio de patentes, el jurado dictaminó que Google no había infringido ninguna patente. El juicio por derechos de autor y uso justo es el que se complicó, llevando el caso Google vs Oracle a la Suprema Corte de EEUU.

Algunos expertos consideran que es el "caso de derechos de autor del siglo". Especialmente por las implicaciones que tenía el que se declarara que Google hizo un uso justo y transformador del código de Java.

En un escrito de amicus ante el tribunal superior, la Motion Picture Association (menos, en particular, Netflix) instó al tribunal superior a no concluir que Google (que ha sido durante mucho tiempo un archienemigo) hizo un uso transformador de Java. Los abogados de la industria escribieron: "A diferencia de las obras puramente expresivas, el software, por definición, tiene un componente funcional que lo hace inherentemente diferente… la transformación, con su enfoque en una nueva expresión, significado o mensaje, asume un efecto sobre el pensamiento o la emoción humanos; por el contrario, el software, en gran parte, opera independientemente de dicho pensamiento y emoción humanos".

Pero la sentencia concluye que Google sí hizo un uso transformador de la API de Java para crear algo verdaderamente innovador. "Aquí, el uso de Google de la API Sun Java busca crear nuevos productos… En la medida en que Google usó partes de la API de Sun Java para crear una nueva plataforma que podría ser utilizado fácilmente por los programadores, su uso era coherente con ese 'progreso' creativo que es el objetivo constitucional básico de los derechos de autor en sí".

Así, la Suprema Corte aprobó lo que hizo Google porque tomó API y transformó el software en algo nuevo que puede beneficiarnos a todos.

La sentencia establece que "al permitir la aplicación de los derechos de autor de Oracle en el caso, se correría el riesgo de dañar al público… sería un bloqueo a la creatividad futura de nuevos programas".

Bajo ese criterio los derechos de autor pueden convertirse en enemigos del progreso, alcanzando una capacidad exclusiva para controlar y obstaculizar un mercado en desarrollo. Eso es algo que la mayoría de los jueces de la Corte Suprema encuentran intolerable y es un avance importante en la historia de la aplicación de la propiedad intelectual.

En la decisión se enfatiza que se limita a este caso y a este tipo de software.

Más información latimes.com

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