Virus del COVID-19

 

Supremo Tribunal Federal de Brasil (STF) rechazó petición del presidente Jair Bolsonaro en contra de las medidas restrictivas para frenar el COVID-19

El magistrado Marco Aurelio Mello, uno de los once miembros del Supremo Tribunal Federal, negó este martes una medida cautelar solicitada por el presidente Jair Bolsonaro y mantuvo vigentes los decretos de los gobiernos del Distrito Federal, Bahía y Rio Grande do Sul que restringen la circulación de personas para contener COVID-19.

En momentos en que el país vive el peor momento de la pandemia, superando la barrera de la tres mil muertos por día, según información del Ministerio de Salud de Brasil, y ante la falta de una medida nacional y de una orientación de la Presidencia, la mayoría de los gobernadores y alcaldes del país han anunciado en los últimos días medidas para intentar restringir la movilidad en momentos en que Brasil se acerca a las 300,000 muertes por COVID y supera los 12 millones de contagios.

Sin embargo, el presidente Bolsonaro presentó el pasado viernes un recurso ante el Supremo solicitando medidas cautelares y que se declararan inconstitucionales las medidas adoptadas por los gobernadores para intentar restringir la circulación de personas, alegando que las medidas restrictivas como los confinamientos y los toques de queda tienen peores efectos que la propia pandemia, por provocar desempleo y hambre.

En la solicitud se afirmaba que no existe ninguna disposición legal para que el toque de queda y el cierre de actividades no esenciales que se ha adoptado en algunos estados y solo podían haber sido impuestos mediante leyes aprobadas por los legislativos regionales y no mediante decretos ejecutivos y pedía al máximo tribunal que así lo determinara.

“Son medidas dictatoriales”, propias de un “estado de sitio”, sostuvo el presidente, quien dijo que “el terreno fértil para las dictaduras son el hambre y la pobreza”. También advirtió de que las Fuerzas Armadas no intervendrán para imponer el cumplimiento de las medidas de las autoridades locales.

El presidente Bolsonaro también afirmó que no hay evidencia de que el toque de queda nocturno reduzca la transmisión del virus. Los expertos respondieron al presidente con estudios científicos sobre los beneficios de quedarse en casa cuando sea posible.

En su sentencia el magistrado Mello señaló que las medidas restrictivas impuestas por gobernadores tienen como base la jurisprudencia ya establecida por el Supremo en 2020 y que concede autonomía a los Gobiernos regionales y a los municipales para adoptar medidas destinadas a enfrentar la pandemia y, al igual que el gobierno federal, las autoridades locales tienen la facultad de emitir decretos que restrinjan la movilidad de la población, según una decisión adoptada el año pasado.

Asimismo, indicó que los gobernadores también tuvieron en cuenta la ley de febrero del año pasado que reconoció la competencia de los gobernadores y alcaldes para actuar, siempre guiados por criterios técnicos y científicos. La ley enumera una serie de medidas como el aislamiento y la cuarentena, que restringen las actividades.

Mello también citó un error de procedimiento en su sentencia y aclaró que no le corresponde al presidente de la República directamente, y sí a la Abogacía General de la Unión, presentar ante la Justicia peticiones para que se defina la constitucionalidad de alguna norma.

 “El Jefe del Ejecutivo personifica al Sindicato, otorgando al Abogado General la representación judicial, la práctica de actos en los tribunales. Considerando el flagrante error, el saneamiento procesal no encaja”, escribió el ministro.

En la sentencia el magistrado afirmó que, en medio de la democracia, una visión totalitaria es inapropiada. “Ante los aires democráticos que vivimos, es impropio, a todos los títulos, tener una visión totalitaria. Al presidente de la República le corresponde el liderazgo mayor y la coordinación de los esfuerzos que buscan el bienestar de los brasileños”.

La decisión del magistrado mantuvo en vigor decretos que, entre otras acciones, impusieron toques de queda nocturnos y prohibieron provisionalmente todas las actividades, con excepción de las esenciales.

Pese a que la petición se refería concretamente a decretos para promover el distanciamiento social anunciado pocos días antes por los gobernadores de Río Grande do Sul, Bahía y Brasilia, de haberse concedido la medida cautelar, se habría extendido a todas las medidas de Gobiernos regionales y municipales para restringir la movilidad e intentar frenar la pandemia.

Brasil, el país que con mayor registro de muertes y casos de la enfermedad en la última semana, es el segundo en el mundo con más víctimas y contagios desde el inicio de la pandemia, superado tan solo por Estados Unidos.

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