Puño cerrado y mujer al fondo

 

Juez manifiesta preocupación por incremento de procesos por violencia en contra de las mujeres

Al dictar sentencia en dos casos separados de violencia basada en género, un magistrado de Zimbabwe, Tapiwa Banda, observó que el caso de violencia contra las mujeres se ha incrementado lo que lleva a los tribunales a dictar sentencias de prisión cuando procede en un intento de detener el incremento de estos delitos.

El primer caso que fue resuelto por el magistrado Banda de la ciudad de Chinhoyi, fue presentado en contra de un hombre de 42 años que el 6 de febrero de este año golpeó a su esposa, de 30 años, por haberse negado a desyerbar el cultivo de maíz. El esposo se declaró culpable de violencia doméstica y recibió una sentencia de 9 meses de prisión que luego fue conmutada por 315 horas de trabajo comunitario.

El segundo caso resuelto fue respecto de un hombre de 38 años que también en febrero, después de una borrachera, fue a casa de su esposa, de quien está separado, para tratar de lograr una reconciliación. La esposa, de 35 años, considerando que el matrimonio no tiene futuro, se negó, lo que llevó al enfurecido hombre a golpearla repetidamente con los puños y luego, cuando ella cayó al suelo, a patearla con las botas.

En este caso el sujeto fue condenado a pagar una multa de 5,000 dólares zimbabuenses, equivalentes a poco más de 15 dólares estadunidenses. De no pagar la multa será puesto tras las rejas durante 30 días.

La violencia basada en género, es un fenómeno que preocupa no solo al juez Banda en Zimbabwe. Tan solo en África en los últimos meses se han tomado medidas en diferentes países para tratar de disminuir los índices de violencia a niñas y mujeres.

En septiembre del año pasado la ministra de Protección de Mujeres, Familias e Infancia de la República Centroafricana, Aline Gisèle Pana, dijo que el objetivo del gobierno es restaurar en las zonas rurales el sistema judicial para que las víctimas de violencia, especialmente de delitos sexuales, puedan obtener justicia y para tratar de reducir su elevado número. Para ello anunció el despliegue de jueces y magistrados fuera de Bangui, la capital, para reestablecer la autoridad en las zonas rurales que sufrieron más por la guerra civil de siete años (y golpes de estado, genocidio, violencia, dictaduras y otras guerras civiles).

En Namibia, un país más cercano a Zimbabwe, en el sur del continente africano, en octubre del año pasado el homicidio de una joven por violencia basada en género desató una ola de protestas en todo el país. Lamentablemente en este caso el gobierno respondió con balas de goma y gases lacrimógenos y arrestó de algunas manifestantes, cuatro de ellas periodistas, pero sin haberles presentado cargos penales.

Sobre esta situación, la abogada Toni Hancox, directora del Centro Legal de Asistencia, dijo que la violencia sexual basada en género es un problema grave sobre el que el gobierno no ha actuado y que esa falta de atención al problema llevó a las protestas. “Llamamos al presidente y al gobierno a responder al dolor de estas personas y a tomar las acciones necesarias para evitar urgentemente la violencia basada en género. Mientras tanto, permitan que las personas alcen sus voces sin miedo”.

Los reportes de violencia hacia las mujeres siguen aumentando en el mundo y la gran mayoría nos enteramos de ello porque han llegado hasta los tribunales. El objetivo, sin embargo, debe ser evitar todo tipo de violencia y para ello no puedo pensar en una mejor forma que la educación.

Más información newzimbabwe.com

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