Mazo judicial

 

Máximo tribunal francés concluye que no hay el tipo penal de violación en caso de niña de 13 años y un grupo de bomberos

En una escandalosa decisión, pero fundada en una arcaica ley que felizmente está por ser reformada, la Corte de Casación de Francia concluyó que los tres bomberos procesados por haber tenido relaciones sexuales con una menor cuando tenía entre 13 y 15 años, no pueden ser procesados por violación, sino por delitos de menor gravedad.

Se trata del caso presentado por una mujer identificada como Julie que ha declarado que en 2008, cuando tenía 13 años, fue tocada indebidamente por un bombero que luego la presentó a otros, quienes tuvieron relaciones sexuales con ella hasta que tuvo 15 años. Pese a que ha señalado como responsables a veinte hombres, solo tres han sido formalmente acusados.

Julie conoció al bombero, Pierre, cuando tuvo un ataque de ansiedad a los 13 años. El bombero consiguió su número telefónico de su expediente médico, en el que se establecía su edad, y en el lapso de dos años él y sus compañeros visitaron frecuentemente el hogar de Julie para supuestamente prestarle auxilio por sus ataques que, obviamente, tras las agresiones sexuales se hicieron más frecuentes.

Estos tres hombres han aceptado haber tenido relaciones sexuales con la niña, pero aseguran que se trató de relaciones consentidas por ella por lo que consistentemente han negado la acusación de violación.

La Corte de Casación, confirmando un fallo de menor instancia, ha aceptado que el tipo penal que aplica en este caso es el de agresión sexual, un delito de menor gravedad con una sanción menor que el de violación, concluyendo que en el caso los sujetos no ejercieron “coacción moral” hacia la niña.

La ley penal vigente, bajo la que ha resuelto el máximo tribunal, establece la edad mínima de consentimiento legal en 15 años, pero tener relaciones sexuales con menores de esas edad no necesariamente implica una violación. Por las disposiciones legales se han conocido estremecedoras historias en las que los perpetradores, los violadores de niñas, son sancionados con penas máximas de hasta cinco años de prisión y multas de hasta 60,000 euros. Como el caso de Julie es el caso de una niña de 11 años penetrada por un hombre de 28 años en el cubo de las escaleras del edificio en donde vivía, y que no fue procesado por violación porque la niña lo siguió a su casa y no se opuso al acto sexual por lo que se concluyó que había habido “consentimiento”.

La decisión de esta semana ha sido decepcionante para los abogados de Julie quienes han declarado mediante comunicado que piensan llevar el caso ante la Corte Europea de Derechos Humanos.

“La Corte de Casación tuvo muchas opiniones… pudo haber sostenido la necesidad de haber evaluado el consentimiento de la víctima cuando es una menor vulnerable en estado de gran angustia psicológica”, se lee en el comunicado.

“También pudo haber tomado en cuenta la realidad de los hechos y la realidad de lo que Julie sufrió. También pudieron haber juzgado con base en el comportamiento y las acciones de los bomberos que son acusados, todos adultos que trataron a Julie como un objeto sexual.”

Pese a este revés, la Corte aceptó la petición de investigar a los bomberos por corrupción de menores de tal forma que un magistrado investigará si los bomberos sabían que Julie era menor de edad cuando abusaron sexualmente de ella. De haberlo sabido, podrían presentarse nuevos cargos.

Organizaciones de derechos humanos y movimientos de mujeres han estado durante años tratando que la ley penal en materia de violación cambie. Tras una serie de escándalos que se han presentado últimamente, que involucran a intelectuales, políticos y celebridades, sobre relaciones sexuales con hijos o hijastros o con menores de edad en general, el debate se abrió nuevamente gracias a lo que la semana pasada la Asamblea Nacional aprobó por unanimidad una reforma a la ley para establecer que cualquier relación con menores de 15 años es una violación. Punto.

Se trata de una reforma que, sin embargo, llega tarde para Julie y para las miles de niñas han sido abusadas sexualmente por adultos. Son casos que ponen de manifiesto que la violencia sexual no solo es un arma usada en países en guerras o en conflicto, ni en países en vías de desarrollo o “tercermundistas”, con democracias “débiles” y población "ignorante"; lamentablemente es un arma que es usada en contra de niñas y mujeres en todas las sociedades y una realidad que todos, absolutamente todos, tenemos la responsabilidad de cambiar.

Más información theguardian.com

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