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Tras escándalo que implicó al hijo del primer ministro Suga, se recuerda la existencia de un código de ética para el servicio público

El gobierno de Yoshihide Suga parece no poder encontrar estabilidad navegando de una crítica a otra y de un escándalo a otro. El más reciente es el que se conoció sobre una cena que en 2019 la empresa distribuidora de películas en la que laboraba su hijo mayor, Seigo Suga, ofreció a altos funcionarios del ministerio de comunicaciones.

El asunto se refiere a una cena ofrecida por ejecutivos de Tohokushinsha Film Corp. a los funcionarios de comunicaciones en un restaurante de Tokio en 2019, con valor de 74,000 yenes, aproximadamente 700 dólares estadunidenses, lo que está prohibido en el Código de Ética del Servicio Público Nacional, creado en el año 2000 por disposición expresa de la Ley del Servicio Público Nacional.

Once servidores públicos fueron amonestados públicamente por haber asistido a la cena y la que hasta entonces fungía como secretaria de Relaciones Públicas del Gabinete, Makiko Yamada, presentó su renuncia por un supuesto problema de salud, una salida estratégica que no es inusual en la política japonesa. Por lo que corresponde a Tohokushinsha Film Corp., el presidente Kiyotaka Ninomiya renunció y Seigo Suga fue despedido.

Lo interesante de señalar en este asunto es la existencia del Código de Ética del Servicio Público Nacional que contiene instrucciones generales de lo que no se debe hacer y las excepciones.

Este Código encuentra su antecedente en un escándalo de 1998 cuando se conoció que funcionarios del Ministerio de Finanzas aceptaron cenas en establecimientos conocidos como no pan shabu-shabu, donde las meseras no usan ropa interior. Como se trataba de funcionarios muy respetados por ser del Ministerio de Finanzas que guio a Japón fuera del crisis económica tras la Segunda Guerra Mundial, el escándalo sacudió fuertemente la opinión pública que pidió mayor supervisión a los funcionarios.

Así se creó la Ley de Servicio Público Nacional que instruyó la redacción del Código y ordenó la creación del Consejo de Ética del Servicio Público Nacional encargado de investigar conductas de los servidores y funcionarios públicos inapropiadas y establecer las sanciones a estas conductas.

El Código de Ética establece en términos generales conductas que no se deben realizar cuando intervengan “partes interesadas”, entendidas como empresas o personas que han recibido o solicitarán permisos gubernamentales para operar, así como empresas a las que se hayan otorgado o se vayan a otorgar subsidios.

El término también incluye a empresas que estén siendo investigadas, inspeccionadas o auditadas por una dependencia de gobierno, así como a empresas e individuos sujetos a una disposición adversa y que estén tratando de obtener un trato favorable.

Los operadores comerciales en campos sujetos a promoción, mejora o ajustes comerciales por parte de un ministerio u organismo, así como a las empresas que tienen contratos con el gobierno nacional, los han solicitado o pretenden tales contratos, se incluyen en el término de “parte Interesada”.

El Código establece varias conductas que no deben ser realizadas, pero en ocasiones utiliza términos ambiguos como “nivel general de normas sociales”. Por ejemplo, no se puede aceptar atenciones, como comidas o regalos, más allá de ese nivel general de normas sociales.

La prohibición de aceptar dinero, bienes o propiedades parece ser clara. Sin embargo, se aceptan excepciones como la recepción de bienes ampliamente distribuidos al público como los calendarios empresariales. También se establece como excepción el dinero que se entrega en bodas o funerales porque se trata de una costumbre social de cortesía.

Respecto de alimentos y bebidas, solo pueden recibirla si se ofrece en banquetes tipo buffet con por lo menos 20 invitados. Si hay sillas se sigue considerando buffet siempre que no estén los lugares previamente asignados. Tampoco se incluyen en este rubro los bocadillos de cortesía que se ofrecen en congresos o reuniones.

Otro aspecto cultural interesante se refiere a los juegos de golf o de mahjong ya que los funcionarios no pueden participar en estos juegos con partes interesadas aun si pagan sus propios gastos. Sin embargo hay vacíos que han tenido que ser llenados. Por ejemplo, si el funcionario es miembro de un club de golf en el que se juega un torneo en el que participa una parte interesada y les toca jugar una ronda juntos, se ha determinado que esta situación no infringe las normas del Código de Ética.

Los funcionarios del gobierno de Suga tendrán que volver a leer el Código de Ética para evitar incurrir en otros escándalos y ayudar así a que este gobierno que inició en septiembre de 2020 sustituyendo al desgastado gobierno de Shinzo Abe, pueda encontrar estabilidad.

Más información japantimes.co.jp

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