Soldados con armas

 

Dictan sentencia al soldado de comando especial al que encontraron explosivos y armas enterrados en el jardín

El Tribunal Regional de Leipzig, en Alemania, sentenció la semana pasada a un ex comando de un grupo de élite del ejército a dos años de prisión suspendida por la posesión de armamento y explosivos infringiendo con ello la ley en materia de amas.

El sentenciado es el sargento mayor Phillip S., de 46 años, ex integrante de la Unidad de Comando de Élite, Kommando Spezialkräfte, KSK, a quien en mayo las autoridades encontraron en posesión de armas y municiones enterradas en el jardín de su propiedad en la ciudad de Collm, en Sajonia.

Entre el armamento encontrado enterrado en cajas, sacos y cubos, había dos kilos de explosivos profesionales; varios miles de municiones para rifles y pistolas; un rifle de asalto AK47; una ballesta; una granada de humo; otras armas y partes de armas.

Además se le encontró en posesión de material de promoción de extrema derecha y de parafernalia nazi, pero no se pudo comprobar que fuera un extremista.

El hallazgo de este armamento fue una noticia impactante para el gobierno alemán que llevó a revisar la organización de la KSK, unidad que fue fundada en 1996 y que, pese a pertenecer al ejército alemán, Bundeswehr, se regula por reglas especiales que lo mantienen casi en secreto de tal forma que los alemanes desconocen cuántos soldados la conforman o sus rangos.

Los soldados de la unidad KSK son entrenados para lidiar con situaciones excepcionales como crisis con rehenes u operaciones especiales en zonas de guerra; van siempre enmascarados y tienen prohibido hablar de sus misiones incluso con sus familiares. Se calcula que son 300 soldados los que integran esta fuerza especial.

Gracias a un aviso se encontró el armamento enterrado en Collm y mayores investigaciones revelaron que varios integrantes del grupo especial eran simpatizantes con la extrema derecha. De esta forma, la ministra de Defensa, Annegret Kramp-Karrenbauer, ordenó la reorganización de la KSK y la disolución definitiva del Segundo Comando, al que pertenecía el procesado Phillip S., por considerar que estaban más allá de cualquier reforma.

“Hay cero tolerancia para el extremismo de derecha en el Bundeswehr. Aquellos que sean detectados por las autoridades y se pruebe que tienen tendencias de extrema derecha serán destituidos. Esto es tanto lo correcto como vital”, declaró la ministra cuando el escándalo se hizo público.

Pese a todo, negó que se tratara de una tendencia de la organización y que solo se trataba de algunos individuos, es decir, casos aislados.

Cuando en mayo se cateó la propiedad del sargento y se encontró el armamento, Phillip S. quedó detenido, pero fue puesto en libertad en noviembre mientras esperaba el inicio del proceso en enero de este año. Durante el juicio se declaró culpable de la posesión del armamento y dijo que era para entrenarse como soldado ya que el ejército frecuentemente enfrenta desabasto de armas.

En este caso la fiscalía pedía prisión de dos años y medio y la defensa diez meses. Finalmente el tribunal lo sentenció a dos años de prisión suspendida, lo que puede parecer una sentencia muy benigna frente a la situación que se ha descrito. Parecería ser que la sorpresa inicial por los hallazgos en el KSK no corresponden a la severidad de la sentencia.

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