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Sillas vacías en aula

 

Departamento de Educación de Irlanda concluye que expulsión de niño con autismo y conducta agresiva no está justificada

En el condado de Meath, al norte de Dublín, Irlanda, se está presentando la controversia entre una escuela de educación especial, la familia de un adolescente de 15 años con autismo y el Departamento de Educación por la instrucción de que readmitan al niño que fue expulsado en noviembre por comportamiento agresivo.

Con fundamento en la Sección 29 de la Ley de Educación, el Comité de Apelaciones del Departamento de Educación encontró que la decisión tomada por el personal directivo de la escuela de educación especial Stepping Stones de expulsar al adolescente no estaba suficientemente justificada, pese a que el comportamiento agresivo del muchacho quedó documentado.

Se trata de un joven sin capacidad de comunicación verbal con discapacidad intelectual de moderada a severa que presentó varias conductas agresivas en septiembre cuando regresó a la escuela tras los cierres realizados para evitar la propagación de COVID-19. Además de autolesionarse, dio un cabezazo a un terapista y golpeó con sus puños a otros asistentes.

La escuela tiene 30 alumnos con cinco profesores por aula y 26 asistentes lo que significa una capacidad de cuidado de uno a uno. Por el comportamiento agresivo, a juicio de la directiva, el estudiante puso en grave riesgo al personal y a otros estudiantes y por “violaciones graves al código de conducta” se decidieron por la expulsión.

Los padres del adolescente decidieron recurrir la decisión ante el panel de tres comisionados del Departamento de Educación explicando que si bien reconocían el comportamiento agresivo de su hijo, es sabido que las personas que no pueden comunicarse verbalmente emplean otros medios para hacer tratar de comunicar sus necesidades. Además, dijeron que su hijo estaba en estado de ansiedad por el regreso a la escuela tras los cierres temporales, lo que debió haber sido previsto.

El Comité de Apelaciones concluyó que "los esfuerzos razonables para permitir que el niño participe y se beneficie de la educación no se han agotado completamente" por la escuela, señalando que es posible reivindicar los derechos del personal de la escuela a un lugar de trabajo seguro mientras se contratan apoyos externos para explorar si el niño puede continuar en la escuela y recibir una educación que era "vital para su bienestar y desarrollo".

Esta conclusión fue tomada porque la escuela no echó mano de todos los recursos que se ofrecen como una evaluación psicológica realizada por un organismo del estado que ayudara a organizar el apoyo que la educación del adolescente requiere. Así, el hecho de que el niño hubiera estado seis meses ausente de la escuela debido a la epidemia, la transición de regreso debía haber tomada con tiempo adecuado para “implementar la planificación y el apoyo necesarios, incluida la búsqueda de apoyo agencias”, por lo que la escuela no agotó todos los medios necesarios antes de optar por la expulsión.

La investigación del panel concluyó, además, que la escuela había mantenido aislado al adolescente la mayor parte del tiempo después de su regreso y que si bien los padres habían accedido a que lo pudieran ubicar en un “salón de silencio” en el que estuviera solo, se trataba de una solución para casos extraordinarios y no de uso cotidiano.

The Irish Times no obtuvo comentarios por parte de la escuela sobre esta decisión, pero los padres del niño declararon que recibieron un comunicado por escrito de la institución educativa en la que les comunican que la decisión será apelada para evitar el regreso de su hijo a la escuela.

Más información irishtimes.com

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