Preparación de inyección

 

Se presenta iniciativa en el Parlamento alemán para regular el suicidio asistido que es legal por decisión judicial

El 29 de enero se presentó en el Parlamento de Alemania una iniciativa de ley en materia de suicidio asistido, una figura que necesita ser regulada a partir de una decisión de la Corte Constitucional que en febrero del 2020 la legalizó nuevamente.

La iniciativa presentada se sostiene sobre el principio de la libre autodeterminación de las personas para solicitar medicamentos que los lleven a la muerte y establece la imposibilidad de obligar a médicos e instituciones a facilitar la muerte, además de disposiciones para evitar que esto se convierta en un negocio. Además, confirma como delito el obligar a las personas a ingerir medicamentos para morir.

De esta forma, se establece un procedimiento para asegurarse que el paciente está tomando una decisión libre e informada, proporcionando un plazo antes de la prescripción de medicamentos a fin de que pueda evaluar los pros y contras de la decisión y revertirla en su caso.

Desde 1996 la asistencia indirecta al suicidio había sido legal en Alemania, lo que significa que el paciente entendía que tomar grandes dosis de pastillas para el dolor bajo la supervisión del médico durante los cuidados paliativos podía resultar en la muerte.

También la asistencia al suicidio pasiva es legal desde 2009. En este caso los pacientes que están en pleno uso de sus facultades pueden tomar sus propias decisiones sobre el tipo de tratamiento que reciben, aun sabiendo que rehusar a un tratamiento puede implicar la muerte.

En 2015, por el temor de que ofrecer servicios de suicidio asistido pudiera convertirse en un negocio, el poder legislativo adicionó el Párrafo 217 al Código Penal según el cual “cualquiera que, con la intención de asistir a otra persona a cometer suicidio, proporcione, procure o arregle la oportunidad para que una persona lo haga y cuyas acciones estén intencionadas como una acción recurrente, incurre en una sanción de encarcelamiento por un periodo que no excederá de tres años o a una multa”.

Bajo este artículo prácticamente se cerraron las posibilidades del suicidio asistido pues los médicos, por temor de ser imputados, dejaron de prescribir medicamentos.

El artículo fue recurrido por un viudo a cuya esposa le negaron la compra de fenobarbital de sodio para terminar con su vida por lo que tuvo que viajar a Suiza a la clínica Dignitas.

En febrero del 2020 la Corte Constitucional de Alemania concluyó que el individuo tiene el derecho de “autodeterminar” su suicidio, lo que incluye la libertad de tomar su propia vida y hacerlo a través de servicios prestados por terceros. En pocas palabras, la decisión readmite el suicidio asistido, pero sin legislación, este derecho “existe solo en el papel”, como lo expuso Katrin Helling-Plahr una de las diputadas impulsoras de la iniciativa.

La iniciativa está apoyada por tres partidos políticos, aunque de momento el Demócrata Cristiano de la canciller Ángela Merkel no se ha manifestado.

Como siempre que se trata un tema que genera tanta controversia, se han escuchado voces en contra. Una de ellas la de Eugen Brysch, presidente de la Fundación Alemana para la Protección del Paciente, que opina que “el hecho de que el suicidio asistido a cambio de un pago no sea un delito castigado, es un error.”

Brysch también opina que las disposiciones para asegurarse que ninguna persona atraviese el proceso sin su pleno consentimiento no son suficientes. “Incluso los centros de asesoramiento legitimados por el estado no pueden determinar si se ha llegado a una decisión de forma autónoma", dijo. "No hay listas de verificación, ni plazos, ni términos legales claros que sean adecuados para este propósito".

También ya se ha manifestado la iglesia católica, que administra varios hospicios, hospitales y asilos de asistencia a personas de la tercera edad que han dicho, en voz del presidente de Caritas, Peter Neher, que en sus instituciones se ofrecerá la alternativa de la muerte. “En nuestras instalaciones, no puede ser nuestra tarea organizar el suicidio de los residente", agregó." En cambio, consiste en acompañar a las personas y abrir alternativas".

Otras iglesias no se han cerrado completamente a la posibilidad de asistir al suicidio de pacientes.

Idealmente para los impulsores de la iniciativa, esta tiene que ser aprobada en este periodo de sesiones del Parlamento y no llevar un tema tan polémico a las campañas electorales.

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