Pies de niño pequeño

 

Corte Europea de DDHH concluye que se violó el derecho de un abuela italiana a la vida familiar al negarle contacto con nieta

La Corte Europea de Derechos Humanos falló a favor de una abuela a quien el estado italiano le ha negado el derecho de ver a su nieta, infringiendo su derecho a la vida privada y familiar protegido en el Artículo 8 de la Carta Europea de Derechos Humanos, al haberle negado el contacto con su nieta autorizado por un tribunal en 2016.

El caso fue presentado por Emilia Terna, una ciudadana italiana nacida en 1966 que contrajo matrimonio en 2001 con TS de la etnia roma. En 2010 una de las hijas de TS tuvo una hija, pero por haber sido condenada a prisión no pudo tener la custodia de la niña a quien Emilia cuidó, pese a que tampoco tenía la custodia legal de la niña.

Cuando se decidió el cuidado de la menor, el tribunal falló que Emilia Terna no estaba en capacidad de cuidar de la niña ya que ella y su esposo también habían recibido sentencias condenatorias previas por venta de drogas y otros delitos, además de una precaria situación financiera. Por eso se decidió colocar a la niña bajo cuidado del estado en un hogar.

Emilia Terna pidió al tribunal el derecho de visitas a su nieta. En 2016 este derecho se concedió, pero el trabajador social del caso declaró que sería en el mejor interés de la niña terminar todo contacto con su familia biológica por los antecedentes delictivos. Mientras se evaluaba la viabilidad de esta petición, las visitas, que en realidad nunca se efectuaron, se suspendieron.

En 2017 se concluyó judicialmente que podían efectuarse esas visitas, pero tomando precauciones para evitar que la familia biológica sustrajera ilegalmente a la niña, ocultándoles el hogar en el que la niña se encontraba. Pese a esta decisión y a las medidas de seguridad implementadas, las visitas tampoco se efectuaron por responsabilidad de las autoridades.

En su petición ante la Corte Europea de Derechos Humanos, Emilia Terna expuso que las autoridades italianas le han negado el derecho a tener contacto con su nieta infringiendo su derecho a la vida privada y familiar, asegurando que la decisión se había tomado por razones discriminatorias debido al origen étnico de su esposo y de la familia biológica de la niña.

El tribunal europeo concluyó que si bien no había evidencia suficiente de una actitud discriminatoria de las autoridades, señaló que sí habían infringido el derecho de la mujer a la vida personal y familiar porque pese a lo difícil de la situación y al riesgo de secuestro de la menor, se habían establecido las medidas de seguridad, pero la decisión judicial de permitir las visitas no fue cumplida por los funcionarios encargados del cuidado de la niña.

Para la Corte, la falta de esfuerzo adecuado y suficiente de las autoridades italianas de asegurar el respeto al derecho de Emilia Terna a tener contacto y acceso a su nieta, muestra la existencia de un problema sistemático en Italia.

El Italia el caso presentado por Emilia Terna para tener contacto con la niña está siendo revisado por una corte de apelaciones en Milán a partir de una reporte en el que se señala que la abuela ha cumplido con su deber de cuidado en conformidad con sus capacidades y en el marco de los límites judiciales impuestos.

Por lo que se refiere a la Corte Europea, se ordenó al estado italiano a pagar a Emilia Terna 4,000 euros por la infracción a su derecho, además de 10,000 euros por gastos legales.

Más información www.echr.coe.int

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