Sahar Tabar como zombi

 

Tribunal en Irán condena a 10 años de prisión a joven que publicó fotos con su rostro como el de un zombi

Además de la sentencia al académico británico iraní por “colaborar con un gobierno hostil”, esta semana se ha conocido también la sentencia dictada a una joven de 19 años que publicó en Instagram una fotografía de ella disfrazada de zombi.

La primera sentencia se refiere a Kameel Ahmady, un antropólogo que hacía estudios en Irán sobre los matrimonios infantiles y la mutilación genital femenina, condenado a nueve años de prisión por un tribunal en Teherán por presuntos actos de espionaje, aunque hay otros medios que reportan que la condena es por el delito de acumular riqueza ilegalmente de institutos que buscan derrocar al régimen iraní.

Como en muchos otros casos, su proceso es señalado como uno en el que no se ha respetado el debido proceso ya que, aparentemente, el profesor Ahmady estuvo detenido 10 días sin acceso a un abogado, entre otras irregularidades.

No se trata de la primera persona con doble nacionalidad encarcelada en Irán acusada de colaborar con gobierno extranjeros. También está, ahora bajo arresto domiciliario, la trabajadora humanitaria Nazanin Zaghari-Ratcliffe y el mes pasado se puso en libertad a la académica australiana iraní Kylie Moore-Gilbert, quien pasó varios años en prisión también acusada de espionaje.

El otro caso, quizá más escandaloso, se refiere a la condena a 10 años de prisión de Sahar Tabar, de 19 años, una celebridad iraní en Instagram detenida el año pasado por ordenes del Tribunal de orientación islámica de Teherán acusada de blasfemia, incitación a la violencia, obtención de recursos por medios inapropiados y por incitar a la corrupción de los jóvenes.

Sahar Tabar, cuyo nombre oficial es Fatemeh Khishvand, es una joven que distorsiona su rostro y apariencia para parecerse a una cadavérica Angelina Jolie o a un zombi excesivamente famélico. La plataforma que utilizó para exhibir su destreza en el arte del maquillaje y la edición de fotografías fue Instagram, la única que está permitida en Irán, país en el que otras redes sociales como Facebook, Twitter y el servicio de mensajería Telegram están prohibidos.

La mayoría de los cargos en su contra fueron desechados, pero se sostuvieron los delitos de corromper a la juventud y faltar el respeto a la República Islámica por los que fue sentenciada a 10 años de prisión, según declaraciones de su abogado.

La confesión de los delitos que se le imputaron fue transmitida por televisión en octubre y eso le generó mucha simpatía. En el reportaje de la televisión pública iraní, la joven fue presentada como “una víctima con una personalidad y un estado mental anormales.”

En la defensa de la joven, los abogados siguieron esta línea y presentaron diagnósticos médicos que sugieren que la joven padece enfermedades mentales con visitas recurrentes a hospitales psiquiátricos.

La defensa de Tabar pedía que se le impusiera una multa y fuera liberada, argumentando no solo su estado de salud, sino también su corta edad, pero el tribunal decidió por imponer una muy estricta sentencia de prisión que no puede ser explicada ni por los abogados, ni por la sociedad iraní.

Su cuenta de Instagram, que ya ha sido dada de baja, llegó a tener casi 500,000 seguidores.

Son dos sentencias por delitos diferentes, pero que permiten atisbar el funcionamiento del poder judicial en Irán.

Más información theguardian.com /bbc.com

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