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Suprema Corte de Estados Unidos falla en contra de restricciones impuestas en Nueva York sobre asistencia a templos religiosos

En la demanda que se presentó en contra de las limitaciones de aforo en templos religiosos como medidas en contra de la epidemia de coronavirus impuestas en el estado de Nueva York por el gobernador Michael Cuomo, la noche del miércoles la Suprema Corte de los Estados Unidos prohibió estas restricciones.

Con el repunte de casos de COVID-19 en el último trimestre del año en zonas de Brooklyn, Queens y los suburbios norte de la ciudad de Nueva York, el gobernador Cuomo anunció nuevas medidas de restricción que varían en las diferentes zonas según la severidad de la tasa de contagios. Estas medidas implican, entre otras, que los templos religiosos en las zonas marcadas como rojas están limitados al 25 por ciento de su capacidad o a un máximo de 10 personas; en zonas naranjas al 33 por ciento de la capacidad o un máximo de 25 personas; y, en zonas amarillas, al 50 por ciento de su capacidad.

Las medidas se anunciaron unos días antes de importantes festividades judías y los judíos ultraortodoxos señalaron que la demarcación de zonas parece dirigirse principalmente a las sinagogas. Para la iglesia católica, afectada también con la limitación de capacidad de sus iglesias, las reglas son “una falta de respeto” porque desde el principio han cumplido y acatado las medidas de protección impuestas.

Argumentando la violación a la libertad de credo, dos sinagogas y la Diócesis de Brooklyn de la iglesia católica, presentaron recurso ante los tribunales, exponiendo que mientras que se limitaba la apertura y funcionamiento de templos religiosos, se permitía el funcionamiento de otros establecimientos como licorerías, supermercados o tiendas de bicicletas.

En la decisión de primera instancia respecto de la demanda de la diócesis, el juez Nicholas G. Garaufis de la Corte Federal de Brooklyn dijo que era un tema difícil. “Si el tribunal emite una orden judicial y el estado está en lo cierto acerca de la gravedad de la amenaza que representan actualmente los vecindarios de puntos críticos”, escribió el juez, “el resultado podría ser una muerte evitable a una escala masiva como la que experimentaron los neoyorquinos en la primavera”, negando así las pretensiones de las organizaciones religiosas.

En la Corte de Apelaciones, la decisión mayoritaria siguió a la tomada sobre este mismo tema en mayo por la misma Suprema Corte de los Estados Unidos respecto de los cierres de templos religiosos en California y Nevada. La diferencia entre entonces y ahora es la composición de la Suprema Corte ya que esas decisiones que sostuvieron las medidas tomadas por los gobernadores fueron sostenidas por la banca liberal, que contaba con la juez Ruth Bader Gingsburg, y con el voto del presidente de la Corte, John G. Roberts Jr. La juez Ginsburg falleció en septiembre y fue sustituida por la juez conservadora Amy Coney Barrett, nominada por la administración Trump. Este cambio ahora significó una opinión mayoritaria de 5- 4 diferente de la de mayo, prohibiendo las medidas tomadas en Nueva York.

La opinión mayoritaria de la Suprema Corte opinó esta vez que las restricciones son violatorias de la Primera Enmienda que protege la libertad de credo.

El juez Neil M. Gorsuch, en opinión concurrente, explicó: “Es hora, ya es hora, de dejar claro que, si bien la pandemia plantea muchos desafíos graves, no hay ningún mundo en el que la Constitución tolere edictos ejecutivos codificados por colores que reabran las tiendas de licores y bicicletas, pero cierren iglesias, sinagogas y mezquitas".

En voto disidente apoyado por la juez Elena Kagan, la juez Sonia Sotomayor escribió: “El ejercicio de la libertad religiosa es uno de nuestros derechos constitucionales más preciados y celosamente guardados.” “Los estados no pueden discriminar a las instituciones religiosas, incluso cuando se enfrentan a una crisis tan mortal como esta. Pero esos principios no están en juego hoy", escribió.

“La Constitución no prohíbe a los estados responder a las crisis de salud pública a través de regulaciones que tratan a las instituciones religiosas de manera igual o más favorable que las instituciones laicas comparables, particularmente cuando esas regulaciones salvan vidas”, señaló la juez Sotomayor. "Debido a que las restricciones de COVID-19 de Nueva York hacen exactamente eso, disiento respetuosamente".

Ante la Corte, la procuradora general de Nueva York, Barbara Underwood respondió al argumento de las organizaciones religiosas de que la asistencia a un servicio religioso de una hora era menos peligroso que ir a una tienda, que “existen antecedentes documentados de reuniones religiones que sirven como eventos de super difusores de COVID-19”. Sin embargo, dijo que los servicios religiosos están sujetos a menos restricciones que otros servicios seculares. “Entre otras cosas, en zonas rojas y anaranjadas, casinos, boliches, salas de videojuegos, cines y gimnasios están completamente cerrados.”

Con esta decisión la Corte Suprema está garantizando el derecho a los fieles de ir a las iglesias y templos. Si se llegan a enfermar ya estarán promoviendo acción legal en contra del gobierno por no haber tomado las medidas suficientes para protegerlos de la enfermedad. Pero eso será otra historia.

Más información nytimes.com

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