Hombre con angustia

 

Países Bajos anunció nueva guía para médicos en casos de eutanasia a pacientes con demencia

El 20 de noviembre se dio a conocer la nueva guía sobre eutanasia en Países Bajos, con adaptaciones hechas a partir de un caso que llegó a la Suprema Corte y que concede mayor campo de decisión a los profesionistas de la medicina que atienden pacientes con demencia.

En los Países Bajos la eutanasia es legal desde 2002 y está regulada en la Ley de Terminación de Vida a Petición y Suicidio Asistido. Esta ley dispone que cualquier médico puede llevar a cabo la eutanasia cumpliendo seis requisitos: que la petición sea realizada libre y voluntariamente por el paciente, no por sus familiares; que se trate de una condición médica muy difícil de soportar, incluidas las enfermedades mentales; que se informe al paciente sobre la situación médica y las perspectivas; que no exista otra alternativa razonable; que el médico consulte por lo menos a otro médico independiente sobre el caso; y, que el procedimiento sea cuidadosamente ejecutado.

El caso que llegó a la Suprema Corte se refirió a una paciente con demencia profunda. La médica que atendió el caso, Marinou Arends, fue acusada de homicidio por el procedimiento que en 2016 practicó a una paciente con demencia, que en años previos había elaborado por escrito una declaración de voluntad anticipada en la que manifestaba su deseo de morir llegadas ciertas circunstancias, como la demencia.

Como al momento de la eutanasia la mujer estaba en avanzado estado de demencia, el caso no pudo ser discutido ampliamente con ella y por esta razón, además de que antes de darle los medicamentos letales le proporcionaron un sedante ligero en el café, la fiscalía procedió contra la médica.

El Tribunal de La Haya que revisó el caso concluyó en septiembre de 2019 que los procedimientos establecidos en la ley se habían llevado de forma correcta y señaló que dado el estado de demencia profundo de la paciente no tenía caso volver a discutir el procedimiento con ella. Pero la fiscalía decidió llevar el caso al máximo tribunal para la clarificación de los alcances de la ley.

En abril, la Suprema Corte concluyó que, de conformidad con la ley, los médicos deben respetar las peticiones por escrito de eutanasia de los pacientes que ya no son capaces de otorgar su consentimiento nuevamente debido a un avanzado estado de demencia y en la sentencia establecieron los requisitos que se deben cumplir en estas situaciones específicas.

A partir de esta decisión, los comités regionales de revisión de eutanasia, RTE, enmendaron la guía. Esos comités revisan cada caso que se presenta al año para verificar que el procedimiento fue aplicado correctamente.

Esta vez, tomando el caso de la doctora Marinou Arends modificaron cuatro aspectos del código bajo el que se regulan los profesionistas que administran la eutanasia para concederles mayor flexibilidad tratándose de pacientes con demencia.

Así, se permite a los médicos que cumplan la voluntad que el paciente manifestó por escrito cuando era competente, juzgando ellos mismos si la situación que viven es insoportable o insostenible.

Aunque no es un requisito legal, los médicos suelen preguntar al paciente antes de suministrarles los medicamentos si quieren realizar el procedimiento, lo que en el caso de demencia no será necesario.

“Al administrar la eutanasia a un paciente que ya no es mentalmente competente como resultado de una demencia avanzada, no es necesario que el médico acuerde con el paciente el momento o la forma en que se administrará la eutanasia”, refiere la nueva guía. “Este tipo de discusión no tiene sentido porque ese paciente no entenderá el tema.”

Asimismo, la nueva guía dispone que si el paciente con demencia está “molesto, agitado o agresivo” antes de que se le administre la eutanasia, se le puede administrar antes un sedante.

Estas nuevas reglas aplican, sin embargo, para muy pocas personas ya que la mayoría de los profesionistas de la salud aconsejan a los pacientes con principios de demencia a solicitar el procedimiento mientras tienen lapsos de entendimiento. De esta forma, el año pasado se practicaron 6,361 eutanasias, que representaron el 4.2 de las muertes registradas. De estas, 160 personas presentaban etapas tempranas de demencia y solo dos estaban en estados avanzados de la enfermedad degenerativa.

Siguiendo la postura de la Suprema Corte, a principios de mes el fiscal anunció que no presentaría acción penal en contra de otro médico que en situación semejante a la doctora Arends practicó la eutanasia en 2017 a un paciente con demencia y, aunque las nuevas reglas se anunciaron el viernes, los RTE anunciaron que las nuevas reglas aplicaron ya a un caso de este tipo que se presentó antes este año.

Más información dutchnews.nl

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