Ataúd

 

Por almacenamiento de cadáveres en camiones no refrigerados, clausuran funeraria en Brooklyn

Por la mala disposición de cadáveres durante la epidemia de coronavirus en los meses de marzo, abril y mayo, una casa funeraria en Brooklyn, Nueva York, fue clausurada este lunes por el comisionado de salud siguiendo la recomendación de un juez administrativo.

Se trata de la funeraria de Andrew T. Cleckley, de 41 años, fundada en 2005 y que desde 2017 empezó a brindar servicios de embalsamiento y cremación.

Durante la primera crisis de la epidemia en la ciudad de Nueva York, los servicios de morgue que ofrecía a otras funerarias se saturaron de tal forma que se empezaron a almacenar cadáveres en camiones mudanza no refrigerados. Estos cadáveres no fueron dispuestos de forma inmediata por la también saturación de crematorios y cementerios.

En abril los vecinos empezaron a detectar muy mal olor de los camiones estacionados afuera de la funeraria de Andrew T. Cleckley y se dio parte a las autoridades sanitarias que este lunes no solo le revocaron la licencia de funcionamiento sino que impusieron multas que ascienden a 68,000 dólares. Previo a esta sanción se verificaron audiencias ante un juez administrativo que recomendó la revocación de la licencia y la imposición de multas.

Además de las sanciones administrativas, Andrew T. Cleckley se enfrenta a por lo menos seis demandas de familiares de fallecidos durante esa crisis por el mal manejo de los cuerpos de sus seres queridos, algunos de los cuales empezaron a descomponerse en los camiones de mudanza.

Bajo las leyes del estado de Nueva York, los directores de funerarias están obligados a almacenar los cuerpos que están en espera de ser enterrados o cremados en condiciones apropiadas que prevengan infecciones a otros.

“El departamento mantiene estándares muy estrictos a los que las funerarias deben apegarse respecto de la capacidad de manejo apropiado y de asegurarse de que están proporcionando los servicios de una forma respetuosa y competente”, declaró a los medios Gary Holmes, vocero del departamento de salud del estado.

Durante esta crisis el estado de Nueva York proporcionó el servicio de camiones refrigerados para el almacenamiento de cadáveres y relajó las restricciones para que los servicios pudieran ser prestados por funerarias de otros estados.

Estas asistencias, sin embargo, parecen no haber llegado a la funeraria de Cleckley quien asegura que los cadáveres en los camiones no eran su responsabilidad directa sino la de otras funerarias que contrataron los servicios de morgue. “Esto era una locura. La Ciudad de Nueva York, el estado de Nueva York no hicieron nada para ayudarnos a los directores de funerarias”, declaró Cleckley. “Me quedé sin espacio”, añadió. “Los cadáveres nos salían por las orejas.”

Robert Osuna, el abogado de Andrew T. Cleckley criticó la decisión del comisionado de salud de clausurar el negocio de su representado y de imponer las multas diciendo que solo él está siendo hecho responsable mientras que las demás funerarias no están siendo investigadas.

“Fue el chivo expiatorio de toda la industria funeraria”, dijo el abogado Osuna. “Los crematorios habían cerrado, las familias estaban presionando a los directores de las funerarias. Hubo mucha presión y considerarlo como el único responsable está mal".

Para el abogado, “Cleckley fue un trabajador esencial”, “pero es el único castigado por su servicio”.

Esta sanción nos permite conocer de primera mano la situación desesperada que los servicios funerarios experimentaron (y están volviendo a experimentar) en muchas ciudades del mundo con el brote de una enfermedad que está cobrando muchas vidas. Que nos sirva de estímulo para seguir manteniendo las medidas de seguridad y protección y evitar llegar a una nueva saturación de servicios hospitalarios y funerarios.

Más información nytimes.com

miabogadoenlinea.net

Se permite la reproducción parcial o total concediendo crédito y vinculando a miabogadoenlinea.net

Image by carolynabooth from Pixabay