Estatua de la Justicia, Dublín

 

Magistrado presidente pide renuncia a magistrado que asistió a evento cuando estaban vigentes disposiciones de confinamiento

El Poder Judicial de la República de Irlanda está en medio de una crisis tras el llamado del presidente de la Suprema Corte a un magistrado de ese mismo tribunal para que renuncie después de haber incumplido las reglas de confinamiento impuestas por el gobierno para tratar de evitar el contagio de COVID-19.

La controversia encuentra su origen en la asistencia en agosto del magistrado Séamus Woulfe a una cena en un campo de golf organizado por el Oireachtas, Poder Legislativo. A este evento asistieron unas 80 personas, pero se verificó justo un día después de que el gobierno impusiera estrictas medidas de confinamiento restringiendo los eventos públicos.

Por la trascendencia que tuvo el evento, el entonces ministro de agricultura, Dara Calleary, y el comisionado de la Unión Europea, Phil Hogan, presentaron sus renuncias.

El magistrado Séamus Woulfe, quien se integró a la Suprema Corte apenas en julio, no renunció y el presidente de ese tribunal, magistrado Frank Clarke, comisionó a la exmagistrada Susan Denham para que investigara el asunto y su trascendencia. El reporte de esta investigación fue hecho público así como la entrevista de la investigadora con el magistrado en la que él dice que los medios exageraron el evento y que asistió a la cena porque estaba de vacaciones y desconocía la imposición de nuevas de reglas por el gobierno. Antes de ser magistrado, Séamus Woulfe fue el fiscal general de Irlanda.

El presidente magistrado entonces escribió una carta al magistrado Woulfe en la que le dijo que había una “opinión unánime” entre los integrantes de la Suprema Corte de que su asistencia al evento había causado un daño “significativo e irreparable a la institución” y lo conminó a presentar su renuncia.

El magistrado Woulfe, sin embargo, se ha negado a presentar la renuncia y dice que está listo para recibir otro tipo de sanción como donar tres meses de sueldo a alguna asociación y no volver a las sesiones de la Corte sino hasta enero, pero la petición de la renuncia ha trascendido y el tema se ha convertido en uno político.

Sobre la situación hay muchas opiniones encontradas. La magistrada Denham concluyó en su reporte que el magistrado Woulfe no debió haber asistido al evento en el club de golf, pero ha declarado que pedirle la renuncia tampoco es viable pues en realidad el magistrado no infringió ninguna ley vigente, sino una disposición administrativa.

Diferentes parlamentarios han declarado sobre este asunto sin hacer declaraciones de juicio para preservar la independencia del Poder Judicial.

La Constitución de la República de Irlanda establece que “todos los jueces deben ser independientes en el ejercicio de sus funciones judiciales y sujetos solo a la Constitución y a las leyes” y ese mismo ordenamiento jurídico dispone que ni los magistrados de la Suprema Corte ni del Tribunal Superior pueden ser removidos salvo por mala conducta o incapacidad declarada en cuyo caso el asunto debe pasar por ambas cámaras legislativas, Dáil Éireann y Seanad Éireann, que discutirán la remoción del magistrado en cuestión.

De esta forma, de insistirse en la necesidad de la renuncia del magistrado Woulfe, el asunto pasará por el Legislativo en un procedimiento que, a juicio de Brendan Howlin, vocero del Partido Laboral, deberá ser muy transparente, público y objetivo, en el que cada integrante del Oireachtas manifieste su punto de vista personal, sin sesgos partidistas.

Se trata de un caso inédito porque hasta el momento ningún miembro del Poder Judicial ha sido sujeto a este proceso ante el Legislativo. Se trata de un nuevo “nuevo” en estos tiempos de nuevas reglas dictadas por el COVID.

Más información irishtimes.com / bbc.com

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