Emperadores Akihito e Hiruhito

 

Residentes de Kioto demandan al gobernador por asistencia a ceremonia religiosa de entronización de Hirohito

Esta semana, doce residentes de Kioto, Japón, demandaron al gobernador de la prefectura exigiendo el reembolso del dinero gastado por él y otros funcionarios prefectorales cuando asistieron el año pasado a la ceremonia religiosa de entronización del emperador Hiroito.

La demanda ha sido presentada en la Corte de Distrito de Kioto y en ella se asegura que debido a que la Constitución japonesa establece la separación entre la religión y el estado, la asistencia de los funcionarios con dinero de los contribuyentes a una ceremonia religiosa es inconstitucional. De esta forma, exigen que el gobernador regrese los 390,000 yenes, unos 3,700 dólares estadunidenses, gastados para asistir el 14 y 15 de noviembre del año pasado a la ceremonia Daijokyu no Gi de entronización.

El año pasado tuvo lugar la entronización del emperador Hiroito, tras la abdicación de su padre, el emperador Akihito, primer emperador que abdica en Japón.

La ceremonia de entronización del emperador se conforma de tres grandes partes y tiene fundamento en la religión sintoísta. El emperador ascendió al trono el 1 de mayo de 2019, en un evento privado y secreto al que solo asisten unos cuantos.

La tercera parte de la ceremonia es la de la controversia. Se conoce como Daijokyu no Gi y es la parte central del acto de gratitud Daijosai. A esta ceremonia asisten gobernadores y funcionarios y en ella el emperador ofrece a la Diosa del Sol Amaterasu arroz recién cosechado pidiendo buenas cosechas y paz en el país. Los rituales relacionados con la entronización terminaron hasta febrero 2020 con la ceremonia Jichinsai de purificación del lugar en el Palacio Real en que se efectúo la ceremonia de agradecimiento.

Como la entronización se trata de un evento ligado a la religión, no estuvo exenta de críticas y antes de que ocurriera, en diciembre de 2018, 241 personas, entre budistas y cristianos, presentaron una demanda exponiendo que el gasto del gobierno para estos rituales es violatorio de la Constitución. Además de una compensación de 10,000 yenes, US$ 88, por persona, pedían una orden judicial para que no se efectuara el gasto, lo que, evidentemente, no sucedió.

En la demanda presentada esta semana, se expone que “claramente viola el principio de separación entre la religión y el estado el que el gobernador y otros funcionarios locales se hayan involucrado en ceremonias religiosas y que sus gastos hayan sido cubierto con dinero de los contribuyentes.”

La demanda no solo se refiere a la ceremonia Daijokyu no Gi a la que asistió el gobernador de Kioto, Takatoshi Nishiwaki, sino también a una efectuada en septiembre, Saiden Nukiho no Gi, en la que se cosechó el arroz que en noviembre fue ofrecido a la Diosa.

En agosto, antes de presentar esta demanda, los quejosos presentaron a la prefectura una petición de auditoría, derecho al que tienen los residentes, exigiendo el reembolso del dinero. Como esta petición fue desechada en octubre, los quejosos decidieron proceder por la vía judicial.

Desde 1990, cuando ascendió al trono el emperador Akihito, esta controversia surgió pues se trató de la primera ceremonia de su tipo después de la promulgación de la Constitución. Sin llegar a una resolución, en 1995 el Tribunal Superior de Osaka concluyó que no debía desestimarse la inconstitucionalidad del financiamiento público de estas ceremonias. El gobierno central, sin embargo, ha argumentado desde entonces que la naturaleza pública de la ceremonia que marca la sucesión imperial permite el financiamiento público.

Más información japantimes.co.jp

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