Reja con candado

 

Tribunal en Túnez permite que una persona quite de su apellido la palabra que hace referencia al pasado esclavo de sus ancestros

En la primera decisión de este tipo, un tribunal de Túnez permitió que un hombre negro de 81 años retire de su nombre la palabra que hace referencia a su pasado como esclavo. Se trata de una importante decisión a la que podría seguir la acción de muchas otras personas para retirar de sus nombres la palabra atig.

Túnez, en el norte de África, fue el primer país musulmán en abolir la esclavitud en 1846. La mayoría de los esclavos en el país fueron llevados de países subsaharianos y actualmente entre el 10 y el 15 por ciento de la población negra son descendientes de esclavos.

Como parte de este pasado, los esclavos liberados debían incorporar a sus nombres la palabra atig que significa “liberado por” y que es una palabra que actualmente forma parte del apellido de muchas familias.

El caso fue presentado a los tribunales por Hamden Dali, de 81 años, que fue representado por la abogada Hanen Ben Hassena, quien expuso ante el tribunal que la asociación con la esclavitud mediante el nombre es un ataque a la dignidad humana y que en el caso, los hijos adultos de su representado habían enfrentado discriminación por el apellido, lo que les ha hecho más difícil conseguir empleo.

“En [el nombre] ‘Atig Dali’ hay una cierta humillación porque es como si la persona no fuera libre; es incómodo para la familia vivir con este nombre”, declaró la abogada a la Fundación Thomson Reuters el miércoles tras conocer el veredicto.

Aunque la esclavitud se eliminó de Túnez hace más de 100 años, no fue sino hasta el 9 de octubre de 2018 cuando el congreso aprobó la Ley para la Eliminación de Toda Forma de Discriminación Racial, conocida como Ley 50, con el objetivo de proteger a todas las personas en el país y establecer en una ley secundaria los principios constitucionales y tratados y convenciones internacionales firmados por el país en los que se establece la igualdad de todas las personas.

La ley establece sanciones de uno a tres meses de prisión a quien utilice lenguaje racista y de uno a tres años de prisión a quien incite el odio mediante la difusión de ideas de superioridad racial o apoye una organización o actividad racista. Para los analistas lo más importante de esta ley es que por primera vez reconoció que en Túnez hay racismo y encomia al estado a impulsar campañas en contra del racismo.

La ley fue promovida por la legisladora Jamila Ksiksi, a partir del caso de Sabrina, una joven negra que en 2016 fue agredida verbalmente en la calle. Cuando la joven intentó presentar denuncia sobre los hechos, la policía la envió de regreso a casa porque no había una ley específica sobre la cual presentar acusación penal.

“La sociedad civil empezó esta batalla [contra el racismo] después de la revolución [de 2011] y ahora estamos viendo los frutos de esto y de la ley 50, que facilitó este logro”, declaró a los medios tunecinos Jamila Ksiksi sobre la decisión del tribunal.

Por su parte, Saadia Mosbah, presidente de la asociación antirracismo Mnemty, que ha hecho campaña para eliminar del apellido la referencia a la esclavitud, declaró que la esclavitud debe ser mantenida como una referencia en los libros de historia, “pero no en nuestra identidad”.

Este fallo es un reconocimiento más a la comunidad negra de Túnez que tradicionalmente ha estado mal representada. Por ejemplo, no fue sino hasta este año que se nombró al primer ministro negro en la historia de Túnez, Kamil Deguiche, ministro de la Juventud, Deporte e Integración Profesional al Gobierno.

Más información allafrica.com / brookings.edu

miabogadoenlinea.net

Se permite la reproducción parcial o total concediendo crédito y vinculando a miabogadoenlinea.net