Logo de Google

 

El gobierno de EEUU afirma que el gigante tecnológico ha abusado de su posición con respecto a los servicios de búsqueda

Google ha utilizado su gigantesco poder como el motor de búsqueda más grande del mundo en detrimento de los consumidores, rivales y otros, dice la demanda presentada por el Departamento de Justicia el martes 20 de octubre.

Este podría convertirse en el caso antimonopolio más grande desde que el gobierno de los Estados Unidos se enfrentó a Microsoft a principios de siglo. Esta última demanda tuvo gran influencia en la innovación digital y sin duda benefició el desarrollo de Google así que se puede esperar lo mismo de esta nueva demanda.

En la demanda presentada en el tribunal federal en el Distrito de Columbia, EEUU, el Departamento de Justicia (DOJ) y 11 estados se centran en cómo Google presuntamente abusó de su poder de mercado para su participación del 90 por ciento en las búsquedas en Internet y el 95 por ciento en las búsquedas en móviles. El gobierno afirma que Google está violando la Sección 2 de la Ley Sherman a través de mantener supuesto monopolio.

“Hace dos décadas, Google se convirtió en el niño mimado de Silicon Valley como una startup con una forma innovadora de buscar en el emergente Internet”, señala la demanda. “Ese Google hace mucho dejó de existir. El Google de hoy es un guardián monopolista de Internet y una de las empresas más ricas del planeta, con un valor de mercado de 1 billón de dólares y unos ingresos anuales que superan los 160,000 millones de dólares. Durante años, Google ha utilizado tácticas anticompetitivas para mantener y extender sus monopolios en los mercados de servicios de búsqueda en general, publicidad en las búsquedas y publicidad de texto en las búsquedas en general, las piedras angulares de su imperio”.

Según el gobierno, Google ha estado empleando las mismas prácticas de Microsoft para proteger su monopolio a través de “acuerdos de exclusión, incluidos acuerdos de vinculación o ventas condicionadas” y también se ha involucrado en una conducta anticompetitiva para ceñir los canales de distribución y bloquear a los rivales. Como ejemplo el gobierno señala los acuerdos de Google con los fabricantes de teléfonos móviles que aseguran el uso predeterminado del motor de búsqueda y también requieren que los distribuidores tomen un paquete de aplicaciones de Google, las destaquen de manera prominente y no se involucren con los rivales de Google.

“Google ha excluido así la competencia para la búsqueda en Internet”, continúa la denuncia. “A los competidores generales en motores de búsqueda se les niega la distribución, la escala y el reconocimiento de producto, vitales para su crecimiento, lo que garantiza que no tengan una oportunidad real de desafiar a Google. Google es tan dominante que no solo es un sustantivo para identificar a la empresa y al motor de búsqueda, sino un verbo que significa buscar en Internet”.

Otro ejemplo destacado es cómo Google le paga a Apple miles de millones de dólares al año para ser el motor de búsqueda exclusivo de facto en el navegador web Safari en los dispositivos Apple. “De hecho, los documentos de Google reconocen que 'Safari es un canal de ingresos significativo' y que perder el trato dañaría fundamentalmente los resultados de Google”, afirma la queja. “En resumen, Google paga a Apple miles de millones para ser el proveedor de búsqueda predeterminado, en parte, porque Google sabe que el acuerdo aumenta el crecimiento de la empresa; pero esto al mismo tiempo niega esa crecimiento a los rivales”.

El DOJ también señala que los acuerdos de Google están impidiendo que se desarrollen sistemas operativos alternativos en dispositivos Android. “Los distribuidores saben que cualquier violación de un acuerdo anti-bifurcación podría significar la excomunión del ecosistema Android de Google, la pérdida de acceso al GPS y Google Play, y millones o incluso miles de millones de dólares en pérdida de ingresos compartidos”.

El Departamento de Justicia busca una reparación estructural, lo que podría significar desinversiones, además de medidas cautelares contra Google que sigue participando en supuestas prácticas anticompetitivas.

En su blog, el vicepresidente senior de Google, Kent Walker, dijo que: “La demanda de hoy del Departamento de Justicia es profundamente defectuosa. La gente usa Google porque así lo desea, no porque se ve obligada a hacerlo o porque no puede encontrar alternativas. Esta demanda no ayuda en nada a los consumidores. Al contrario, se apoyaría artificialmente alternativas de búsqueda de menor calidad, elevaría los precios de los teléfonos y dificultaría que las personas obtengan los servicios de búsqueda que desean utilizar”.

Tal vez tenga razón, pero esta semana La Vanguardia informó que Google ha aumentado la presión para favorecer el uso de su navegador: si no usas Chrome, Google sabe qué navegador estás usando leyendo el “agente de usuario”, el nombre con el que el navegador se presenta a la web que visitas cuando hace la petición. Cuando detecta que es Edge, muestra diversas alertas sobre sus funcionalidades, aunque sea idéntico a Chrome.

YouTube ha comenzado a bloquear a aquellos visitantes que utilicen la nueva versión de Microsoft Edge, el navegador de Windows que recientemente ha pasado a utilizar la misma base de software de Chrome. Esto significa que puede hacer todo lo que hace Chrome, pero Google sin embargo, impide usar no solo YouTube, también Google Docs y otros servicios menores. En Firefox, el navegador independiente, YouTube comenzó a funcionar de forma más lenta artificialmente hace unos meses.

Puede ser que al final Google tenga que doblar las manos como lo hizo Microsoft. El DOJ y 20 estados demandaron a Microsoft Corporation el 8 de mayo de 1998 por violar la ley Sherman señalando que Microsoft abusaba de su poder monopólico en las computadoras personales con núcleos Intel que llevaban preinstalado Microsoft Windows y su navegador Internet Explorer restringiendo el mercado de la competencia de navegadores de web que eran lentos al descargarlos a través de un módem o que debían ser comprados en una tienda. En el trasfondo de este caso se encontraban temas tales como si Microsoft había alterado o manipulado sus interfaces de programación de aplicaciones (APIs, application programming interfaces) para favorecer Internet Explorer por sobre navegadores de otros fabricantes, la conducta de Microsoft al establecer acuerdos de licencias restrictivos con los fabricantes de equipos originales (OEMs, original equipment manufacturer), y las intenciones que perseguían las conductas de Microsoft.

En noviembre del 99 se dictó sentencia, estableciendo que el dominio por parte de Microsoft del mercado de sistemas operativos de computadoras personales tipo x86 constituía un monopolio y que Microsoft había llevado a cabo acciones para acabar con las amenazas a dicho monopolio, incluidas las que provenían de Apple, Java, Netscape, Lotus Notes, RealNetworks, Linux, entre otros. El 7 de junio 2000, la corte ordenó que Microsoft se dividiera para resolver el problema. De acuerdo a la sentencia, Microsoft debía ser dividida en dos unidades separadas, una responsable de producir el sistema operativo y otra de producir otros componentes de software.

La decisión fue apelada directamente ante la Suprema Corte para ganar tiempo,  pero fue rechazada por lo que el caso fue revisado por la corte federal de apelaciones. La Corte de Apelaciones del Circuito del Distrito de Columbia revirtió la sentencia contra Microsoft.

Finalmente, el 2 de noviembre de 2001, el DOJ llegó a un acuerdo con Microsoft para resolver el caso. El acuerdo propuesto requería que Microsoft compartiera sus APIs con otras empresas y designara un grupo de tres personas quienes tuvieran pleno acceso a los sistemas, registros y códigos fuentes de Microsoft durante cinco años para asegurar se cumpliera con los términos del acuerdo, pero no se evitaba que Microsoft "atara" otros software con Windows en el futuro. El 30 de junio de 2004, la Corte de Apelaciones aprobó por unanimidad el acuerdo con el Departamento de Justicia, rechazando las objeciones en cuanto a que las sanciones eran inadecuadas.

Está demanda permitió que se desarrollaran y se pudieran instalar otros buscadores en las computadoras con Windows, lo que abrió la puerta para el crecimiento y desarrollo de Google.

Este mismo conflicto también se vio reflejado en Europa, en donde Microsoft fue demandado por las mismas causas. Incluso Google participó en esa demanda. Microsoft finalmente alcanzó también un  acuerdo comprometiéndose a enviará vía electrónica un programa para que los usuarios tuvieran la posibilidad de optar por un buscador distinto, así como la posibilidad de desinstalar Internet Explorer. En 2013 fue multado por incumplir el acuerdo en una de sus actualizaciones.

Ya veremos qué secuelas deja este caso.

Más información hollywoodreporter.com/thr-esq/

miabogadoenlinea.net

Se permite la reproducción parcial o total, concediendo crédito a miabogadoenlinea.net