Manos entregando dinero

 

Profesoras de la Universidad de Rutgers presentaron demanda por diferencia de salario que reciben respecto de colegas hombres

Ante los tribunales de Nueva Jersey, Estados Unidos, cinco profesoras de la Universidad Rutgers, la universidad pública de ese estado, presentaron una demanda por la disparidad del salario que reciben en comparación con sus colegas masculinos, la gran mayoría de ellos hombres blancos.

La demanda está firmada por Nancy Wolff y Judith Storch, dos profesoras distinguidas, título que se concede a los académicos que han alcanzado los más altos logros en educación, Deepa Kumar, reconocida académica en islamofobia y raza y otras dos profesoras, todas ellas profesoras titulares.

La diferencia en la escala de salarios no es nueva en las universidades. Por ejemplo, hace unos días la Universidad de Princeton aceptó pagar más 1.2 millones de dólares a profesoras en diferentes facultades después de que una investigación federal develara una sustancial diferencia de pago entre hombres y mujeres. Otras universidades como la de Arizona, la de Denver y Northern Michigan han recibido demandas similares a la presentada en contra de Rutgers por falta en la equidad en el salario.

La Universidad de Rutgers, en lo particular, tiene una historia interesante porque cuando en 1963 se unió como profesora a la facultad de Derecho, Ruth Bader Gingsburg, importante jurista y ministra de la Suprema Corte de los Estados Unidos, fallecida el mes pasado, junto con otras mujeres demandaron a la universidad exigiendo un salario igual al que recibían sus colegas masculinos. En esta acción se llegó a un acuerdo por el cual la Universidad se comprometió a pagar sustanciales aumentos de salario a las profesoras.

En 2018, un estudio comisionado por Rutgers mostró que cuando se ajusta al rango, las profesoras titulares ganan en promedio un dos por ciento menos que los hombres. Como las mujeres son solo el 30 por ciento de los profesores de tiempo completo y el 20 por ciento de los profesores distinguidos, el estudio también evaluó las discrepancias entre los académicos de diferentes rangos.

Cuando el rango es eliminado de la ecuación, se muestra que las mujeres ganan un 7 por ciento menos que los hombres.

Resultado de este estudio, el año pasado la administración de la Universidad y el cuerpo docente llegaron a un acuerdo de equidad de pago, estableciendo un procedimiento según el cual cualquier profesor puede solicitar un ajuste de salario. Las revisiones se llevan un supuesto plazo de 90 días hábiles, pero con la pandemia, este plazo se ha extendido indefinidamente.

Todas las profesoras que firman la demanda han presentado sus solicitudes, pero, vencidos los plazos, la universidad no les ha notificado de ninguna resolución.

En este sentido, la universidad acepta haber recibido 81 peticiones de revisión, ninguna de las cuales ha sido resuelta. Cuarenta y ocho de las peticiones son de profesoras y treinta y tres de profesores.

Las estimaciones de las diferencias de pago de las profesoras que presentaron la demanda son importantes. Por ejemplo, la profesora Wolff estima que en comparación con sus colegas le han pagado 500,000 dólares menos y la profesora Kumar coloca esta cifra en 300,000.

En el caso de la profesora Kumar, cuando la contrataron en 2004 junto con otros cuatro profesores bancos hombres y mujeres, todos ganaban más o menos lo mismo y algunos incluso menos que ella. Actualmente ella gana 25,000 dólares menos que cualquier otro profesor en su facultad. La profesora dice que ha negociado repetidamente un aumento de salario, pero que ha sido “muy difícil y consume mucho tiempo”.

“También es emocionalmente agotador el tener que estar probando que eres equivalente a tus colegas blancos y a tus colegas masculinos solo para que te digan que estás en un terreno que, en el mejor de los casos, no es estable”, declaró la profesora.

Sobre la disparidad de salarios, un estudio de la doctora Donna Ginther, de la Universidad de Kansas, muestra que la brecha entre hombres y mujeres aumenta a medida que la mujer se mueve hacia arriba en el rango académico. “El mayor tiempo que las mujeres están en sus carreras, más crece la brecha”, mencionó la economista, “y eso sugiere que algo está pasando respecto de cómo sus contribuciones están siendo valoradas”.

De momento la Universidad de Rutgers no ha respondido sobre esta demanda, aunque han hecho saber que las medidas aplicadas por la epidemia de Covid-19 han dificultado el trabajo de la comisión de equidad de salario.

La diferencia de salario entre mujeres y hombres adquiere con la pandemia y el trabajo desde casa una nueva dimensión porque se está exigiendo más a las mujeres como madres, amas de casa y profesionistas, lo que ha llevado a que muchas tengan que renunciar de sus trabajos para ocuparse de la educación de los hijos, lo que está retrasando todos los avances que las mujeres en la fuerza laboral han generado a lo largo de los años. No es un tema menor.

Más información nytimes.com

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