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Tras diez años de litigio, la batalla legal entre Google y Oracle, con enorme repercusión para el sector tecnológico, llega a la Suprema Corte de EEUU

El conflicto Oracle vs Google inició en 2010 cuando en agosto de ese año el desarrollador de software demandó al gigante de Internet asegurando que el programa Android de esa compañía, el sistema operativo utilizado hoy por más del 80% de los smartphones del mundo, violaba sus patentes.

En noviembre de ese mismo año Oracle amplió su demanda, presentando parte del código de programación de su software Java para demostrar que Google lo copió, con lo que acusa a Google de “copiar directamente el código registrado por Oracle America en el código de su programa de computo” Android.

En la demanda se señala que “aproximadamente un tercio de los Application Programmer Interface (API)” son derivados de los APIs de Java, cuyos derechos de autor corresponden a Oracle.

El gigante de las búsquedas, por su parte, se defendió afirmando que el uso de Java era gratuito y estaba abierto a todos los desarrolladores antes de la compra de Sun Microsystems por parte de Oracle. Aunque las 11,000 líneas de código utilizadas por Google en Android representan el 0,5% de los aproximadamente tres millones de líneas de código en Java y alrededor del 0,1% de los cerca de 15 millones de líneas de código en Android, su uso permitió a Google que su nuevo sistema operativo fuera fácil de usar para los desarrolladores familiarizados con Java, dándole acceso al mercado de la telefonía móvil, pero Oracle afirma que lo hizo “violando las leyes de derechos de autor”. Oracle reclama a Google 9,000 millones de dólares como compensación por supuestamente violar sus derechos de autor.

El primer juicio se dividió en reclamos por patentes y un segundo juicio por derechos de autor. En el juicio de patentes, el jurado dictaminó que Google no había infringido ninguna patente. En el juicio de derechos de autor, dos puntos estaban a discusión: primero, si el código y la “estructura, secuencia y organización” (SSO por sus siglas en inglés) de las API eran susceptibles de protección de derechos de autor; y segundo, si el uso de Google fue un uso legítimo. El juez se pronunció sobre la cuestión de los derechos de autor y envió la cuestión del uso justo para que la evaluara el jurado.

El jurado se inclinó por considerar que se trataba de un uso legítimo. Pero el juez, dictaminó que el código y el SSO de las API no estaban cubiertos por derechos de autor después de todo. “La Ley de derechos de autor no se aplica a ninguna idea, procedimiento, proceso, sistema, método de operación y la forma en que los paquetes, clases y métodos fueron nombrados y ordenados fue demasiado funcional para ser considerada digna de derechos de autor”, concluyó.

Está decisión fue anulada por un Tribunal de Apelaciones en 2014. Debido a que en el primer jurado había estado pendiente del uso legítimo, se tuvo que convocar un jurado completamente nuevo para otro juicio sobre el uso legítimo en 2016. El jurado nuevamente se puso del lado de Google.

Pero en 2018, el mismo tribunal de apelaciones que en 2014 había devuelto el caso al jurado, dictaminó que el veredicto del jurado debía anularse a favor de Oracle, porque las pruebas presentadas en el juicio indicaban claramente que no se podía alcanzar una decisión sobre uso justo y, por lo tanto, el caso no debería haber llegado a un jurado en primer lugar.

La decisión que tome la Suprema Corte en este caso podría tener enormes ramificaciones para la industria del software, sobre todo porque se podría revisar el tema de los derechos de autor: la cuestión de si el código y la estructura, secuencia y organización de las API de Java esta protegida por la ley de derechos de autor.

Lo que hizo Google es parte de una larga tradición de interacción que, en su mayoría, se daba por sentada hasta ahora. Productos como el propio MySQL de Oracle se crearon como repeticiones programáticas del SQL de IBM o el sistema operativo Linux de código abierto, que se basaba en el código Unix desarrollado por AT&T.

Los expertos explican que codificar es el proceso de hablar con la máquina, pero en ese diálogo los desarrolladores han optado por comunicarse en un lenguaje común para las máquinas. Así, los nuevos lenguajes se derivan de los antiguos; las nuevas bibliotecas se basan en las existentes; es una red de dependencias actualmente muy desarrollada y el caso Oracle vs Google podría poner en juego toda la estructura.

Google y otras muchas empresas tecnológicas sostienen que extender la protección a las API corre el riesgo de amenazar la innovación en el mundo digital en constante cambio. “Los desarrolladores de software han considerado durante mucho tiempo que pueden usar libremente interfaces de computadora para desarrollar nuevos programas”, defienden desde Google en documentos enviados a la corte antes de la audiencia, según la agencia AFP.

“Sin API compartidas, cada dispositivo y programa se convertiría en una isla y el desarrollo de software moderno ya no podría tener lugar”, añade The Developer Alliance, que reúne a desarrolladores de aplicaciones y otras empresas de la industria.

Oracle, por su parte, sigue defendiendo que los derechos de autor son una protección esencial y un incentivo para la innovación y que Google debía haber licenciado el código del software o escrito su propio código. El gigante de las bases de datos sostiene igualmente que como plataforma para el desarrollo de software, Android compite directamente con Java.

Más información theverge.com

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