Perro sonriente

 

Se impulsa la institucionalización de perros de asistencia a niños víctimas de delitos en tribunales japoneses

Conforme con el grupo Tsunagg, que en Japón proporciona ayuda emocional con la ayuda de perros a niños que han sido víctimas o testigos de delitos, en julio se presentó por primera vez en un tribunal japonés un perro de asistencia.

El uso de los animales para proporcionar apoyo emocional a las personas que han sufrido algún evento traumático, particularmente niños y adolescentes, no es nuevo en el mundo, aunque todavía hay países en donde no se permite el ingreso de los animales, perros en su mayoría, a las salas judiciales.

En Estados Unidos el sistema de asistencia de perros en procesos judiciales inició hace algunos años, pero su introducción no estuvo exenta de debates y discusiones porque había quienes sostenían que los miembros del jurado tendían a parcializarse hacia el testigo por la presencia del “adorable” perro. Finalmente, con algunas reglas de por medio, la presencia de perros de asistencia a niños y adolescentes ya es más frecuente en las salas judiciales.

En Canadá, por su parte, en 2015, en un tribunal de Columbia Británica se presentó el primer caso en el que un perro debidamente acreditado ayudó a una niña de 10 años, víctima de abuso sexual, a rendir su testimonio. Se trató de Caber, un labrador color amarillo.

En Sudáfrica, los perros no entran a las salas judiciales, pero en Johannesburgo, el segundo sábado de cada mes ayudan a niñas y niños a familiarizarse con las salas judiciales, los funcionarios y el procedimiento, disfrazados de jueces y abogados.

En Japón, de momento, existen cuatro perros “judiciales”, es decir, perros entrenados para dar apoyo a las víctimas y testigos de delitos ayudándolos a superar el estrés que generan cuando hablan con fiscales, policías e investigadores.

Pese a que este apoyo lo han dado desde hace algún tiempo, fue hasta julio cuando entró por primera vez a una sala judicial un perro, un golden retriever de 6 años, que ayudó a una adolescente víctima de un delito sexual, a dar su testimonio durante unos 90 minutos. Para proteger la identidad de la menor, no se han dado a conocer detalles del caso, ni el tribunal en que se siguió el proceso.

Para que el perro tuviera acceso al tribunal, el grupo que los entrena, Tsunagg, y el equipo de apoyo a la víctima tuvieron que presentar documentación médica que avalara el estado de la salud mental de la niña y la declaración de un médico que aseguró que el estrés postraumático de la menor podía aumentar si entraba a la sala judicial sin la asistencia del perro que la había acompañado en las entrevistas con los fiscales.

“Los niños que ya no pueden confiar en otros como resultado de abuso, pueden todavía confiar en los perros judiciales que solo se quedan cerca de ellos y [les ayudan a] sentirse seguros, ya que les ayudan a reducir sus limitaciones mentales”, declaró a los medios Mariko Yamamoto, profesora de la Universidad de Ciencia Teikyo e integrante de Tsunagg, grupo que tiene su sede en Yokohama.

“Como se ha probado que los perros judiciales son efectivos en la reducción de las limitaciones [mentales] en los niños que tienen que prestar testimonio en un tribunal, esperamos que [el gobierno] institucionalice” su asistencia, declaró otro integrante del grupo.

Tsunagg asegura que entrenar a estos perros tiene un costo de 2.5 millones de yenes, equivalentes a unos 24,000 dólares estadunidenses. Como están impulsando el entrenamiento de más perros judiciales para asistir a los (lamentablemente) cada vez más niños víctimas de delitos, han estado impulsando un proyecto de crowdfunding junto con la Asociación Japoneses de Perros de Asistencia.

Más información japantimes.co.jp

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