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Hospital en Países Bajos confirma que médico cambió semen con el suyo sin consentimiento de los padres

Un hospital en Países Bajos ha confirmado que un médico que trabajó en la unidad de inseminación artificial es el padre biológico de por lo menos 17 personas, nacidas entre 1981 y 1993.

Se trata del Hospital Isala, antes Sophia, en la región noreste de Zwolle, donde el médico Jan Wildschut trabajó. Este médico falleció sin haberse responsabilizado de sus actos.

Ahora se sabe que el médico, sin el consentimiento de los progenitores, fertilizaba los óvulos con su propio semen. Esto ha resultado en por lo menos 19 hijos biológicos. Estas reprobables acciones fueron descubiertas cuando se conoció de la coincidencia de ADN en varias personas que aparentemente no estaban relacionadas entre ellas.

En 2019, los padres de uno de estos hijos se acercaron al hospital en Zwolle y esto resultó en un evento en el que se reunieron los hijos de donación de esperma y los hijos reconocidos del médico Wildschut.

El hospital ha reconocido que los actos cometidos por el médico son “moralmente reprobables” y ha presentado un perfil genético del médico para que quienes sospechen ser sus descendientes biológicos puedan hacerse pruebas de ADN gratuitas en el hospital. De esta forma, se sospecha que es mayor el número los hijos, pero los registros del hospital no permiten conocer cuántos más.

Ahora tanto los hijos reconocidos por el médico como los de donación decidieron hacer pública la situación para hacer frente al riesgo de enfermedades congénitas si hermanos tienen hijos en común sin conocer sus vínculos genéticos. Además, suponen que esta situación logrará una mayor apertura respecto de la donación de material genético.

La ley neerlandesa limita el número de hijos que pueden nacer de un donador de esperma a 25.

En Dinamarca, en 2013 la ley se modificó para limitar el número de hijos nacidos de un mismo donador de 25 a 12, lo que fue visto como un obstáculo por el banco de esperma más grande del país por la imposibilidad de mantener control en el uso del semen que a su vez se vende a bancos más pequeños en el país.

El problema con estos límites resulta también en que muchas veces este material es exportado por lo que niños con parentesco genético, pero no legal, pueden nacer en diferentes países, sin conocer la identidad del donador.

Las diferentes legislaciones también regulan lo relativo al anonimato del donador. En Países Bajos la ley dispone que los hijos tienen el derecho de conocer el nombre de sus donadores cuando cumplen 16 años y en Alemania, aunque la ley protege el anonimato, decisiones judiciales han establecido que prevalece el derecho de los hijos a conocer sus identidades sobre el derecho al donador a permanecer anónimo. En el caso de Alemania no se establece edad mínima del hijo para tener acceso a este información.

En todos los casos, sin embargo, los progenitores eligen al donador por lo que estos casos en los que se cambia el material genético sin conocimiento ni consentimiento de los progenitores, es ilegal. Lamentablemente el caso del médico Wildschut no es único, pues también en Países Bajos, en Rotterdam, se dio el caso del médico Jan Kaarbat que, actuando de forma similar, procreó por lo menos 49 hijos. Este médico tenía una clínica de fertilidad que fue cerrada por las autoridades en 2009 por irregularidades administrativas y por no cumplir con los estándares establecidos de almacenamiento del material genético.

Más información dutchnews.nl

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