Manos entrelazadas

 

Parejas de hecho piden un cambio legislativo en Japón para que puedan casarse sin perder sus apellidos

De cara a la pandemia, las parejas de hecho en Japón están presionando para que el Código Civil se reforme y puedan casarse sin perder sus apellidos, teniendo así los derechos que derivan del matrimonio y en caso de enfermedad o muerte puedan tomar decisiones y no enfrentarse a incertidumbre.

Desde hace varios años se han tratado de impulsar estos cambios, unos buscando la inconstitucionalidad de las leyes en la materia y otros, como ahora, pidiendo un cambio legislativo. Se trata de una controversia que se refiere al nombre, ya que el artículo 750 del Código Civil obliga a los cónyuges a adoptar un apellido común, sea el del esposo o de la esposa, una vez que han contraído matrimonio. Lo más frecuente, sin embargo, es que las mujeres adopten el apellido del esposo.

Quienes no quieren cambiar sus apellidos son los que deciden estar juntos en uniones de hecho, pero que no son legalmente reconocidas, de tal forma que carecen de derechos de decisión respecto de la salud de sus parejas, de sucesión e incluso de derechos parentales pues en estas uniones los hijos quedan registrados en el libro familiar del progenitor de quien toman el apellido.

Las mujeres que se casan y desean seguir usando sus apellidos de solteras enfrentan el obstáculo laboral, pues los patrones pueden no reconocer esos nombres, sino los de casadas.

Durante la pandemia, muchas parejas de hecho han enfrentado los temores que supone que en caso de que sus parejas necesiten atención hospitalaria podrían no darles informes ni ser los responsables de tomar decisiones de tratamientos por no ser familiares.

En mayo de 2013, cinco personas, dos cónyuges y tres mujeres que continuaban usando sus apellidos de solteras una vez casadas recurrieron ante la Corte de Distrito de Tokio el artículo 750 del Código Civil. El argumento presentado era que el artículo contraviene la Constitución pues dicho documento dispone la igualdad para todos y la dignidad de los individuos.

La Corte de Distrito estuvo de acuerdo con que el nombre de una persona simboliza parte de su personalidad y es un derecho personal, pero rechazó que la Constitución garantice el derecho de usar diferentes apellidos por los esposos.

El caso llegó hasta la Suprema Corte, tribunal que en 2015 concluyó en la constitucionalidad de la disposición señalando que el uso un apellido común durante el matrimonio “es una costumbre profundamente arraigada” en la sociedad, que “permite que las personas se identifiquen a sí mismas como parte de una familia a los ojos de los demás”.

Después de este revés, otros recursos se han presentado. En enero de 2018 cuatro personas presentaron ante la Corte de Distrito de Tokio una demanda en contra de la Ley del Registro Familiar por considerar que es discriminatorio obligar a los matrimonios de japoneses a adoptar un apellido común en tanto que la obligación es inaplicable para matrimonios de japoneses con extranjeros y que los divorciados pueden decidir qué apellido usar. En marzo de 2019 la Corte de Tokio rechazó el recurso.

El mes pasado, el Tribunal Superior de Hiroshima rechazó la apelación de una médica que pedía que se le reconociera con sus apellido de soltera, confirmando la constitucionalidad de la disposición. En este caso el presidente magistrado dijo. “Una cuidadosa consideración es necesaria cuando se cambia el sistema. Hay un significado definitivo para las parejas casadas al tener los mismos apellidos”, aunque reconoció que esta disposición no debe ser llevada al extremo de “restringir indebidamente un matrimonio”.

La obligación de que los cónyuges adopten un apellido en común fue adoptada en la Era Meiji, entre 1862 y 1912, cuando la sociedad puso énfasis sobre los grupos en lugar de los individuos para funcionar, según explicó el profesor Masayuki Tanamura de la Universidad Waseda.

Cuando en Japón el estado de emergencia fue decretado en abril, muchas parejas de hecho prepararon diferentes documentos en un intento de demostrar legalmente sus uniones, muchas de las cuales llevan años existiendo y en las que hay hijos en común. La recomendación del profesor de derecho familiar de la Universidad Ritsumeikan en Kioto, Shuhei Ninomiya, es que se preparen notificaciones conyugales, escrituras notariales y certificados de residencia para intentar probar la unión de hecho en caso de emergencia. Pero "no hay garantía de que [el gobierno] los acepte, y no resuelve fundamentalmente el problema", dijo.

Las probabilidades de éxito de una reforma legislativa no son muy altas en vista de que la mayoría parlamentaria está conformada por conservadores legisladores del Partido Liberal Democrático, aunque el nuevo primer ministro, Yoshihide Suga, ya declaró sobre el tema diciendo que necesita una “cuidadosa discusión”, lo que, por lo menos, abre el debate sobre este tema.

(Mientras tanto en México, las parejas de hecho son plenamente reconocidas en las leyes cuando pueden demostrar tener más de cinco años juntos o tienen hijos en común).

Más información japantimes.co.jp

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