Balanza judicial, mazo y birrete

 

La pareja del exministro de Justicia está siendo procesada por presuntamente haber organizado ataques y amenazas a su pareja

En un tribunal de Oslo, Noruega, dio inició el proceso en contra de Laila Anita Bertheussen, pareja sentimental del exministro de Justicia de ese país, por poner en riesgo la democracia al haber montado una serie de ataques a su pareja y a otros dos políticos conservadores, haciéndolos parecer como ataques de grupos opositores.

Se trata de un caso que ha puesto en una delicada situación al partido de derecha Progreso de la actual primera ministra Erna Solberg, pues inicialmente estuvieron del lado de la procesada en las acusaciones que hizo a la directora de una obra de teatro.

Los presuntos ataques, que inicialmente fueron clasificados por la policía como ataques terroristas, empezaron el 6 de diciembre de 2018 cuando el entonces ministro de Justicia Tor Mikkel Wara recibió una carta con amenazas. Después de esa carta, llegaron más amenazas; uno de los automóviles de la pareja apareció pintado con una esvástica y la palabra “racistas” mal escrita; y, uno de los automóviles estacionados enfrente de su casa fue incendiado.

El parlamentario del Partido Progreso, Christian Tybring-Gjedde, y su esposa, Ingvild Smines Tybring-Gjedde, quien fue ministra, también recibieron amenazas.

Laila Anita Bertheussen dijo que las amenazas venían de la oposición, de grupos de izquierda, de musulmanes, o de la directora y actores de una obra de teatro que entonces se presentaba en Oslo, titulada Modos de ver, en la que acusaban a los políticos de estar construyendo redes para hacer de Noruega “una sociedad más racista”. En la obra se presentaban imágenes con las fachadas de diferentes casas de políticos, entre ellas la de Wara y Bertheussen.

Para Bertheussen esto fue un ataque a su privacidad y presentó una denuncia en contra de la directora de la obra, Pía María Roll. Lo interesante es que en varias de las cartas amenazantes que su pareja recibió, se trataba de incriminar a Pía María Roll porque se exigía que se retirara la denuncia presentada a la policía.

Las amenazas acabaron definitivamente en marzo de 2019 cuando Laila Anita Bertheussen fue detenida por la policía por el delito de poner en riesgo la democracia, una acusación que el mismo Wara hizo cuando se refirió a las amenazas y ataques que había recibido supuestamente de grupos de izquierda.

Mientras los ataques se estuvieron ventilando en los medios, Wara y sus compañeros de partido recibieron mucho apoyo de la población, pero una vez que la policía detuvo a su pareja sentimental, se vio obligado a renunciar al Ministerio de Justicia por la imposibilidad de seguir cumpliendo debidamente sus funciones y para apoyar a su pareja respecto de estas acusaciones que ella ha negado siempre.

Durante el proceso, la fiscalía, a cargo del abogado Frederik Ranke, presentará toda la evidencia técnica que la policía encontró como parte de las investigaciones, que incluye el teléfono celular de la procesada, y que les da información sobre sus movimientos cada vez que hubo algún ataque o amenaza.

La evidencia más importante, sin embargo, está en la información de las cámaras de seguridad de la residencia de la pareja del día en que incendiaron el automóvil. La policía encontró que la cámara que apuntaba al frente de la casa, donde estaba estacionado el automóvil, se apagó unos minutos antes de que empezara el incendio; la alarma de la puerta principal sonó unos momentos cuando la puerta se abrió, y poco después de iniciado el incendio la puerta se cerró y la cámara volvió a funcionar. Esto los llevó a la conclusión de que se había tratado de un trabajo interno. Ese día Laila Anita Bertheussen estaba sola en la casa.

El abogado de la defensa tendrá un trabajo muy complicado tratando de demostrar la inocencia de su representada porque no solo hay investigaciones de la policía sino también del servicio de inteligencia de Noruega porque el caso por tratarse presuntamente de terrorismo, implicó la seguridad nacional.

Desde el punto de vista político también se presenta como un asunto delicado ya que están citados para prestar testimonio Tor Mikkel Wara, Christian Tybring-Gjedde e Ingvild Smines Tybring-Gjedde y sus testimonios, sin duda, tendrán implicaciones políticas para su partido de cara a las elecciones del próximo año.

De ser encontrada culpable del delito de poner en riesgo la democracia, Laila Anita Bertheussen podría ser sentenciada hasta a 16 años de prisión.

Este nuevo escándalo acompaña el de Svein Ludvigsen, un prominente político procesado por abuso de poder para obtener favores sexuales de tres jóvenes refugiados.

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