Manos tras las rejas

 

Se niega la petición de Charles Taylor, expresidente de Liberia, a prestar su sentencia fuera del Reino Unido

La nueva tentativa del expresidente de Liberia, Charles Taylor, sentenciado a 50 años de prisión por crímenes de guerra y contra la humanidad, de cambiar de prisión han vuelto a fracasar cuando una juez del mecanismo residual negó la solicitud.

En abril de 2012, Charles Taylor fue encontrado culpable por el Tribunal Especial para Sierra Leona de haber abusado de su posición como presidente de Liberia para auxiliar e inducir a la comisión de crímenes en Sierra Leona, entre ellos asesinato, tortura, esclavitud sexual, terrorismo y el deleznable crimen de reclutamiento de niños soldado en el conflicto armado.

El expresidente liberiano fue sentenciado a 50 años de prisión, sentencia confirmada en 2013 en el proceso de apelación. La condena está siendo cumplida en una prisión británica, que nunca ha sido del gusto del exmandatario.

En 2014 Taylor solicitó un cambio de prisión a una en el continente africano alegando que se le estaba negando el derecho a la vida familiar porque el gobierno británico se había negado a expedir visas a su esposa y a sus 15 hijos. Esta solicitud fue negada por el Tribunal Especial para Sierra Leona.

Esta semana una solicitud semejante ha sido rechazada por la juez Teresa Doherty del Mecanismo Residual del Tribunal Especial para Sierra Leona, que entró en funciones en diciembre de 2013 cuando el mandato de este Tribunal Especial, creado por la ONU, concluyó.

El argumento de esta nueva solicitud es que Taylor, de 71 años, está en riesgo por el "brote masivo de COVID-19 en el Reino Unido" y que permanecer en la prisión en ese país significa “un riesgo sustancial a su derecho a la vida”. En su solicitud recordó que el Mecanismo Residual tiene la obligación de supervisar que su sentencia se cumpla con seguridad y que tiene la autoridad para ordenar el cambio de prisión a un tercer país.

La juez, sin embargo, hizo notar que en la solicitud Taylor no había especificado el tercer país al que quería ser transferido, ni su primera, segunda, opción. Más aun, la juez Doherty concluyó que la Organización Mundial de la Salud no ha declarado a ningún país seguro del COVID-19 y que los tratados internacionales que Taylor citaba en su solicitud no eran aplicables en el caso.

Para que Charles Taylor esté prestando su sentencia en el Reino Unido, el Parlamento de ese país aprobó una ley para que así pudiera suceder.

En 2013, Taylor escribió al Senado de su país para pedir que, como expresidente, le pagaran las prestaciones que por haber ejercido el cargo le correspondían. Esta solicitud abrió un intenso debate en Liberia porque conforme con las leyes vigentes, tenía derecho a percibir estas prestaciones pese a su condena.

Durante el juicio en su contra en La Haya, Países Bajos, se llamó a comparecer a la actriz Mia Farrow y a la modelo británica Naomi Campbell en relación con unos diamantes que el entonces mandatario regaló a la modelo durante una visita a Sudáfrica. Naomi Campbell testificó con renuencia de tal forma que fue clasificada como testigo hostil.

Más información thenewdawnliberia.com

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