Manos estrechadas

 

Hija demanda en Irlanda a la sucesión de su padre por el ataque del que era su perro

El juez Bernard Barton del Tribunal Superior de la República de Irlanda recibió con beneplácito la noticia del acuerdo al que llegaron las partes en una controversia presentada por una mujer de 44 años por el violento ataque que sufrió por el perro de su padre fallecido, diciendo que se trataba de un caso difícil.

Ciertamente se trataba de un caso difícil porque la demanda por daños fue presentada en contra de la sucesión del padre de la mujer de la que ella también es heredera, lo que complicaba enormemente el proceso sucesorio.

El caso fue presentado por Olivia Donnelly quien en 2015, ocho días después del fallecimiento de su padre, Michael Donnelly, fue atacada durante 90 minutos por el perro de raza Akita de tres años que pertenecía a su padre. El ataque ocurrió en los terrenos del bar Redpenny Inn, del que era propietario su padre.

Derivado de este ataque, Olivia Donnelly, madre de tres hijos, estuvo siete días en terapia intensiva y un total de ocho semanas en el hospital. Como consecuencia de las heridas, perdió la audición y su brazo izquierdo quedó inutilizado, además de que padece estrés postraumático.

En la demanda, esta mujer declaró que su padre, de haber vivido, hubiera sido responsable por el ataque del perro que era de su propiedad, pero que al haber fallecido, su sucesión era la dueña del animal y por tanto la responsable. Por lo tanto la demanda fue presentada en contra del albacea.

El proceso inició en el tribunal del juez Barton el miércoles. En representación de Olivia Donnelly, el abogado Hugh McGahon, después de haber narrado los hechos y expuesto la magnitud de las heridas, sostuvo que había habido negligencia en el manejo del animal porque el padre de su representada lo había acostumbrado a mordisquear y a no permitir que nadie más se le acercara, por lo que quienes se hicieron responsables del perro, presuntamente alguien de la familia Donnelly, debieron haber puesto más atención en el cuidado del perro y haberle puesto un bozal para impedir que mordiera.

La defensa, por su parte, respondió que ella no había sido suficientemente cuidadosa al ingresar a la propiedad sabiendo que el perro estaba ahí.

Lo interesante del caso es que ella es parte de la sucesión demandada, lo que representaba que, una vez determinada la cuantía por la reparación del daño, se tendría que descontar de la masa hereditaria y el restante dividirse entre los herederos.

El jueves, el abogado McGahon anunció que las partes habían llegado a un acuerdo y que su representada retiraba todas las quejas y reclamaciones, incluyendo una por la pérdida de audición. Se trata de un acuerdo del que no se ha dado a conocer el monto de la compensación.

El juez Barton se dijo complacido con la decisión porque claramente era un caso difícil ya que el asunto iniciaba por determinar quién era el propietario del perro al momento del ataque y si en efecto era la sucesión. Con el acuerdo, este punto de la propiedad ya no fue contendido.

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Más información irishtimes.com

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