Reja con candado

 

Niños que en Suecia fueron encerrados por temor al contagio del nuevo coronavirus, no regresarán a su casa

Un tribunal administrativo en Suecia resolvió esta semana el caso presentado a nombre de tres menores de edad cuyos padres los confinaron en un departamento durante cinco meses, sin contacto entre ellos, por temor de que se contagiaran de COVID-19.

Se trata de una familia que no es originaria de Suecia sino de algún país que no es especificado. El dominio del idioma sueco no es fluido por lo que optaron por seguir las recomendaciones que el gobierno de su país de origen emitía respecto de la enfermedad y que fueron mucho más estrictas que las establecidas en Suecia. Recordemos que este país fue muy señalado porque no estableció un confinamiento estricto como el resto de Europa, prohibiendo solo reuniones de más de 50 personas y sugiriendo que se mantuvieran medidas como la sana distancia y se trabajara desde casa de ser posible. Ni restaurantes, bares ni gimnasios cerraron porque el gobierno insistió que la población era adulta y que podían tomar las decisiones más convenientes sin leyes que los obligaran a ser responsables.

Las clases solo fueron suspendidas para mayores de 16 años y se insistió en que los menores acudieran a la escuela, aun si estaban en casas con familiares de alto riesgo, llegando a imponer multas por la inasistencia de los niños a clases.

Frente a estas medidas que los padres probablemente consideraron muy laxas, decidieron encerrar a sus tres hijos de entre 10 y 17 años, sin contacto para que no se contagiaran entre ellos y, según lo presentado por Mikael Svegfors, el abogado que representó a los menores, taparon con tablones de madera el departamento.

“Es un choque absoluto entre cómo piensan diferente las personas en diferentes partes del mundo”, declaró a la radio local el abogado Svegfors. “Los niños quedaron atrapados en esto y en el miedo de que en una pandemia todos debemos temer de una forma u otra.”

La corte administrativa del condado de Jönköping donde ocurrieron los hechos concluyó que siendo un caso muy sensible, es en el mejor interés de los menores que no regresen a casa con sus padres.

Por su parte, Andreas Hannah, el abogado que representó a los padres, declaró que los niños estaban siendo educados en casa, que no estaban encerrados en contra de su voluntad y que podían entrar y salir cuando quisieran. “Hay diferentes percepciones y diferentes imágenes de esto”, declaró el abogado y anunció que planean presentar una apelación.

Aunque entre abril y junio, los meses de mayor crisis por el elevado número de contagios, Suecia fue muy criticado por los países vecinos que optaron por cerrar sus fronteras, a la larga su estrategia parece haber sido acertada porque el número de contagios disminuyó como esperaban los epidemiólogos con menos de diez contagios al día y una economía que no quedó paralizada.

Más información theguardian.com

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