Mazo y birrete

 

Reposición de proceso en Australia por conducta degradante del juez con abogados

Una corte de apelaciones en Australia ordenó la reposición de un juicio familiar al encontrar que el juez que lo llevó en primera instancia mostró conductas acosadora y degradantes hacia los abogados que representaron los intereses del padre en el proceso de custodia de hijos y reparto de bienes.

De forma extraordinaria, el Pleno del Tribunal Familiar de Australia escuchó las grabaciones del caso llevado en primera instancia por el juez federal de circuito Guy Andrews. Durante este proceso el juez utilizó expresiones como “tonterías”, “oh, Dios”, “esto es patético” o “eso es basura”, además de interacciones con los abogados litigante y representante del padre con intenciones de humillarlos o exhibirlos.

El análisis de la apelación presentada por el padre se encomendó al panel de jueces conformado por Steven Strickland, Ann Ainslie-Wallace y Garry Watts, quienes concluyeron que los comentarios del juez Andrews eran indicativo de que “sin importar nada” hubiera rechazado el caso presentado por el padre.

En las grabaciones se escucha al juez reprender a uno de los abogados por no llevar bien abotonado el cuello de adorno que es usado en la vestimenta de los abogados. Cuando el abogado ofreció disculpas diciendo que no sabía que estaba desabotonado, el juez hizo una serie de comentarios sobre el asunto.

En otro momento, después de que el abogado de rango QC, Queen’s Counsel, se presentara con su apellido, el juez Andrews le dijo: “Perdón, ¿usted es quién?” “¿Algo más que necesite saber de usted?” a lo que el abogado replicó “Queen’s Counsel”. En juez entonces le dijo. “Eso es una ampliación más de su comportamiento”. Los abogados explicaron que la costumbre es presentarse por nombres, sin usar los títulos.

Para ayudar al caso de su representado, el abogado del padre renunció a la representación, pero su salida de la sala judicial tampoco ayudó al caso “y si fuera posible, la conducta de su Señoría empeoró”, concluyó el panel de apelaciones.

Lo anterior porque entonces arremetió contra el litigante a quien sugirió que tenía “un problema de cognición” y de ahí se valió para cuestionarle su vocabulario, pero sin “ninguna base”, como concluyó el panel de apelaciones.

Para los jueces de apelaciones, las “interacciones crueles, insultantes, humillantes y groseras” del juez Andrews con los abogados del padre equivalen a un abuso de poder y por tal razón ordenaron que se repusiera el proceso ante un juez diferente.

La conducta del juez es materia disciplinaria y ya el Pleno del Tribunal de los Familiar de Australia tendrá que verificar un proceso disciplinario de la misma forma que lo hizo en julio respecto de la conducta del juez Salvatore Vasta en un proceso de custodia que al dictar oralmente su decisión amenazó a la familia si no cumplían con sus órdenes, pero omitió transcribir esas amenazas en la decisión escrita, realizando en una “edición inadmisible”.

A nivel federal, en Australia no existe una comisión judicial independiente que revise las actuaciones de los jueces y magistrados por lo que las quejas se tienen que presentar al Pleno del Tribunal, el que las puede referir, en su caso, a la Fiscalía General.

Más información smh.com.au

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