Manos entregando dinero

 

El domingo se aprobó una importante reforma laboral en Qatar, pequeño y millonario país árabe, en la que dan por terminado el muy criticado sistema de patronazgo, conocido como kafala, además de que se aumenta el salario mínimo.

En el sistema de kafala, el patrocinador, generalmente el patrón aunque no necesariamente, es el responsable de tramitar el permiso de residencia al trabajador, dándole acceso al sistema de salud y legalizando la estancia del trabajador extranjero en el país árabe. El trabajador, sin embargo, queda atado al patrón pues no puede cambiar de trabajo ni salir del país sin su permiso.

Este sistema ha sido muy criticado por la Organización Internacional del Trabajo, OIT, que desde 2017 ha estado trabajando con el gobierno qatarí en una reforma laboral.

Las injusticias del sistema laboral se expusieron cuando el país fue nombrado por la FIFA sede del Mundial de Fútbol 2022 y se conocieron los abusos cometidos en contra de trabajadores extranjeros contratados para la construcción de estadios. Así, en 2015 la organización Playfair Qatar denunció que debido a las pésimas condiciones que deben soportar los trabajadores que construyen la infraestructura para este encuentro deportivo, hasta ese año habían muerto 1,420 migrantes provenientes de Nepal, India y Bangladesh, y calculaba que 4,000 más morirían antes de que se celebre el mundial.

Aunque organizaciones de derechos humanos reportan que con las reformas laborales no se corrigen todas las deficiencias, el director general de la OIT, Guy Ryder, declaró que “al introducir estos cambios significativos, Qatar ha cumplido un compromiso, uno que dará a los trabajadores mayor libertad y protección y a los patrones mayores opciones.”

Con las reformas su suprime el sistema de patronazgo y se aumenta el salario mínimo mensual de 750 riales a 1,000, equivalentes a unos 275 dólares estadunidenses. Sin embargo, al no protegerse las jornadas laborales, los trabajadores que menos ganan seguirán obteniendo ingresos de menos de un dólar por hora.

“Cuesta unos 400 riales al mes solo la comida en estos días, aun si compartes la cocina con colegas o comes en un comedor. Así que es muy difícil para los trabajadores con bajo salario”, declaró a The Guardian Chudamani Sapkota, un capataz de Nepal.

No es la primera vez que Qatar anuncia reformas laborales. En 2015 se aprobó el Sistema de Protección del Salario, que obligaba a las empresas a pagar los salarios mediante trasferencia electrónica bancaria y cuya finalidad era vigilar que los patrones paguen lo debido de forma oportuna a los trabajadores. Sin embargo, la implementación de este sistema se fue retrasando y en la práctica no ha servido pues organizaciones como Amnistía Internacional acusan que el retraso en el pago de los salarios y las deducciones ilegales siguen siendo un tema corriente en Qatar.

Otro problema que debe ser subsanado es la vigilancia del cumplimiento de las leyes por parte de los patrones. “[Las reformas] son un buen paso, pero hace mucho que debían haberlas hecho. Lo malo es que nadie aquí monitorea la implementación de la leyes y muchos trabajadores no conocen las leyes, así que los patrones pueden engañarlos fácilmente”, declaró un trabajador.

Pese a que los sindicatos siguen estando prohibidos, muchos trabajadores mueren diariamente por causas desconocidas que no han sido investigadas y trabajadores de bajos salarios siguen pagando comisiones ilegales para asegurar sus trabajos, lo que los deja endeudados, la eliminación del sistema de patronazgo es, por lo menos, un avance, siempre que “sea seguido de una estricta implementación y se procese a aquellos que no cumplan”, como lo señaló un vocero de Migrant-Rights.org

Más información theguardian.com

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