Mapa y bandera de Ruanda

 

La reciente detención en Francia de Aloys Ntiwiragabo, quien fue jefe del servicio de inteligencia de Ruanda, ha llevado a ese país africano a solicitar su extradición para que responda por las miles de muertes ocurridas en 1994 durante la campaña de limpieza étnica realizada en ese país.

El genocidio en Ruanda inició el 7 de abril de 1994 y fue una de las peores atrocidades de la historia de la humanidad ya que en un período de 100 días, más de 800,000 personas murieron en ataques de hutus hacia miembros de la etnia tutsi y hutus moderados que intentaron protegerlos.

Para castigar estos hechos, la ONU estableció en el vecino país de Tanzania el Tribunal Penal Internacional para Ruanda en el que se escucharon casi 60 casos. Se trata de un tribunal cuyo mandato finalizó el 30 de junio de 2012, aunque en diciembre de 2010 se puso en marcha el Mecanismo Residual Internacional por el que una rama de este tribunal sigue funcionando desde el 1° de julio de 2012.

Este tribunal internacional ha procesado ya a muchos de los criminales más buscados y pronto se iniciará proceso en contra de Félicien Kabuga, otro de los criminales más buscados, detenido a las afueras de París, Francia, en mayo y que será extraditado a Tanzania el próximo mes, según confirmó Serge Brammertz, fiscal del Mecanismo Residual de los Tribunales Penales Internacionales.

Paralelamente al tribunal internacional, en Ruanda se establecieron tribunales comunitarios, conocidos como gacaca, para procesar localmente a otros participantes de esta atrocidad. Estos tribunales funcionaron hasta 2012 y ahora los procesos se efectúan ante tribunales del Poder Judicial.

Respecto de Aloys Ntiwiragabo, de 71 años, su ubicación en la ciudad de Orleans, en el norte de Francia, fue revelada a partir de un reportaje de investigación del periodista Théo Englebert, de Mediapart. Ntiwiragabo es considerado uno de los líderes del genocidio cuando fue jefe de la inteligencia militar y fundador de la milicia FDLR en el Congo.

Según el reportaje publicado, entró a Francia con documentación falsa en octubre de 2014, pero hasta febrero de este año solicitó asilo, como si hubiera ingresado al país este año.

“Después de que su ubicación fue confirmada actualizamos el archivo de su caso y subsecuentemente enviamos una orden de arresto internacional y una petición de extradición a Francia”, declaró el fiscal general de Ruanda Aimable Havugiyaremye a medios locales sobre este asunto.

El fiscal anunció que en el caso hay testimonios de unas 25 personas sobre su participación en los hechos de 1994.

“Hay buena voluntad en Francia para seguir estos casos, de una manera especial. Equipos de investigadores vendrán acá en septiembre y octubre para conducir sus propias investigaciones. Pero incluso antes de que la pandemia por el COVID-19 empezara, otros equipos o comisiones reguladoras, investigadores que vienen a trabajar en el terreno estaban acá (sic),” agregó el fiscal Havugiyaremye.

De momento se desconoce si Francia extraditará directamente a Aloys Ntiwiragabo a Ruanda o, si por el contrario, el Mecanismo Residual buscará procesarlo en Arusha, Tanzania. Parece que Aloys Ntiwiragabo, aunque con un prominente papel en el genocidio, no está en la lista de los más buscados de Ruanda, de los que solo queda fugitivo Protais Mpiranya, quien se sospecha está en Sudáfrica.

Si sigues en confinamiento y tienes cuenta de Netflix, te recomiendo que veas la serie Black Earth Rising, protagonizada por Michaela Coel, en donde de una forma novelada se explican algunos aspectos relacionados con el genocidio y las profundas cicatrices que dejó en la población.

 

Más información newtimes.co.rw

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