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Categoría: El Derecho y la Actualidad
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Gene Hathorne no pensó jamás en que podría convertirse en parte de una exhibición de arte. Mucho menos ahora que está esperando que se resuelva su tercera apelación contra la sentencia de pena de muerte que le fue impuesta en Texas tras el homicidio de su padre, madrastra y hermanastra.

 

 Pero este año recibió la visita del artista chileno radicado en Suecia, Marco Evaristti, quien le propuso que en el caso de que fallara su apelación, le donará su cuerpo, tras su ejecución, a fin de que pudiera convertirlo en comida para peces y que sus restos formaran de esta manera parte de una exhibición en donde los asistentes estén invitados a alimentar a los peces dorados. El fin de dicha exhibición, según Evaristti, es denunciar el primitivo y vulgar sistema de pena de muerte de algunos estados de la Unión Americana.

 

Es una manera muy original de mostrarse a favor de la vida. Pero no siempre han sido en ese sentido sus exhibiciones ya que hace unos años las autoridades suecas desmantelaron parte de una exhibición que violaba la ley de aquel país y que consistía en una serie de contenedores transparentes con agua y un pez dorado dentro de cada uno, conectados a la energía eléctrica. El autor tenía pensado solicitar a los asistentes que encendieran el switch para hacer "sopa de pescado".

 

¿Las autoridades en Texas irán a permitir esta donación del cuerpo de Hathorne conociendo las intenciones del chileno? ¿Tienen el derecho de negarla? ¿Evaristti en realidad expone una postura moral respecto de la pena de muerte con su planeada exhibición?

 

No deja de ser un tanto grotesco todo el asunto. 

Fuente Timesonline 

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