Embarazada

 

Los abogados de Chelsea Becker, una mujer de 26 años acusada de homicidio por el alumbramiento de su hijo muerto, han apelado a la Corte de Apelaciones del Quinto Distrito de California la decisión del juez del tribunal del condado de Kings que aceptó los cargos presentados por la fiscalía para procesar a esta mujer.

Los hechos sucedieron en el Valle de San Joaquín, California, cuando la mañana del 10 de septiembre de 2019, Chelsea Becker, con adicción a las metanfetaminas, alumbró a Zachariah Joseph, quien nació muerto. El médico forense fue contactado por el hospital y la autopsia concluyó que el bebé tenía tóxicos niveles de metanfetaminas en su sistema, lo que ocasionó que naciera sin vida.

El 6 de noviembre Chelsea Baker fue arrestada con fundamento en un artículo del Código Penal de California que señala que un feto puede ser víctima de homicidio. Este artículo fue reformado en la década de los años 70 a partir de una decisión de la Suprema Corte derivada del caso de violencia familiar en el que un hombre golpeó a su esposa lo que ocasionó la muerte del hijo que esperaba. El artículo, sin embargo, expresamente excluye el aborto y “cualquier acto resultante en la muerte del feto en la que el acto haya sido solicitado, auxiliado, incitado o consentido por la madre del feto.”

El fiscal del condado de Kings, Keith Fagundes, decidió presentar cargos en contra de la madre concluyendo que “la conducta de la acusada resultó en la muerte del feto, lo que es un delito en California”.

Chelsea Baker permanece desde entonces en prisión pues se solicitó una fianza de 2 millones de dólares para que pudiera seguir su proceso en libertad.

Por las potenciales implicaciones de este caso para toda embarazada, el caso de Chelsea ha sido tomado por abogados de la organización National Advocates for Pregnant Women, que pidieron al juez Robert Burns del tribunal del condado de Kings que desechara la acusación. Para sostener su defensa presentaron una declaración jurada de Craig Biddle quien fue asambleísta en California y uno de los principales autores de la reforma de los años 70 al Código Penal. En esta declaración Biddle señaló que la intención de la reforma fue “castigar el homicidio por agresión deliberada de una tercera persona a una embarazada resultando en la muerte de su feto.”

“Ningún legislador nunca sugirió que la ley, como fue finalmente adoptada, pudiera ser usada para sancionar a una embarazada por conducta homicida que resultara en la muerte de su feto”, agregó el exlegislador.

El juez Burns, sin embargo, concluyó que esta declaración era poco convincente y en su lugar estuvo de acuerdo con la fiscalía que al presentar el caso citó dos artículos de investigación que, dijo, establecen el conocimiento público de que “el uso de metanfetaminas de la madre puede ocasionar serio daño o muerte de un hijo no nacido viable.”

El doctor Barry Lester, uno de los autores de estos artículos declara que las conclusiones de la fiscalía son equivocadas. “Permíteme decirlo de esta manera: No puedo creer que ellos hayan leído esos artículos y llegado a esa conclusión”, dijo el profesor de la Escuela de Medicina de la Universidad de Brown. “Porque nosotros ni siquiera estudiamos el fenómeno.” El coautor de los artículos, el doctor Donald DeRauf de la Clínica Mayo, también declaró que las citas no eran precisas.

No es la primera vez que se trata de presentar acusación penal en contra de una madre por el alumbramiento de su hijo muerto, pero los casos anteriores se han desechado. Salvo el de Adora Pérez, una mujer en un caso casi idéntico al de Chelsea Baker, pero que no ganó tanta atención y que no tuvo la representación legal de un poderoso equipo de abogados, sino de uno de la defensoría pública que no rebatió los cargos y que la aconsejó a que hiciera una declaración de no disputa del cargo de homicidio voluntario. Ella fue sentenciada a 11 años de prisión y se espera que si el caso de Chelsea Baker no prospera su sentencia pueda ser revisada.

Por las implicaciones de este caso, agrupaciones médicas y de derechos humanos se han manifestado a favor de Chelsea, pues de ser procesada, dicen, se podría ampliar la interpretación del Código Penal e imputar a cualquier mujer por la pérdida de su embarazo.

“Estos son precedentes potencialmente peligrosos que hacen de todas las mujeres que tienen un evento de embarazo no perfecto penalmente responsables por eses evento”, declaró la doctora Mishka Terplan de la Universidad de California San Francisco, experta en embarazo y adicciones. “Y eso debe aterrorizar a cualquiera”. Mujeres de estados como Alabama y Mississippi que han usado sus leyes para procesar a las madres adictas por las muertes de sus hijos, lo saben.

Más información latimes.com

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